Armando Urioste, fotógrafo, cineasta y flamante director del Consejo Nacional del Cine.
Elegido por examen de concurso de méritos y examen de competencia, el fotógrafo y cineasta Armando Urioste Nardín fue posesionado ayer como director del Consejo Nacional del Cine (Conacine), máxima entidad del cine boliviano que vive una crisis por la falta de iliquidez y las deudas.
¿Qué hará para recuperar la liquidez del Fondo de Fomento Cinematográfico? Los propios cineastas van a encontrar creativas. Vamos a convocar un equipo de gente especializada en asuntos financieros e impositivos para, con las autoridades competentes, resolver el problema de la mora. Hay varias posibilidades, pero en esta situación es vital que el Estado vuelva a hacer un voto de confianza por el cine. El fondo en principio era de un millón y medio pero el Estado sólo dio medio millón, entonces existe la posibilidad que se reponga parte de ese monto.
¿Qué pasará con los deudores que adeudan al Fondo? A los deudores no se les puede condonar sus deudas porque sería un nefasto precedente; el problema es que es imposible que paguen por los altos intereses, que no son de fomento. Ese fue uno de los errores y ahora vamos a proponer bajar los intereses pues todos los países del mundo, salvo India y EEUU, reciben apoyo estatal. El cine boliviano en 20 años, gracias al Conacine, ha hecho unas 20 películas premiadas que han recorrido el mundo. Bolivia debe reforzar su cine.
Uno de esos refuerzos es el crédito Ibermedia, pero Bolivia debe su cuota desde el 2005 Está llegando una comisión de Ibermedia para entrevistarse con el Presidente para reiterar su confianza a la industria cinematográfica boliviana y el Conacine. Ya se verá la manera de cumplir las cuotas.
¿Cómo si no hay fondos? Estamos en un momento crítico, pero todo es crítico en este país. Como dice el informe de Desarrollo Humano, la pobreza no es la falta de oportunidades sino la incapacidad de verlas.
¿Cuáles deberían ser las reformas de la Ley del Cine? Creo que es necesario revisar la ley e incorporar a los jóvenes. Ha habido una especie de roce entre generaciones y es un reto del nuevo Conacine incorporar a los jóvenes y establecer las mejores condiciones para que ellos puedan trabajar. De hecho, son los jóvenes quienes han hecho cuatro largometrajes (La llamita y Lo más bonito... entre otros) con bajos costos y éxito de público.