En Cohana mueren las áreas de cultivo Sembradíos de papa y cebada de Wilajahuira desaparecieron producto del agua que llega de El Alto y Viacha. Los lugareños buscan restituirlos.
Las plantaciones de papa y cebada de la comunidad Wilajahuira (en la localidad de Cohana, del municipio paceño de Pucarani) desaparecieron hace seis años. Ahora, en su lugar, yacen decenas de botellas de plástico y basura que provocó la muerte de los animales y las plantas.
En el horizonte sólo se divisan casas deterioradas por la fuerza del río que arrastró las aguas de El Alto y Viacha o que fueron abandonadas tras la inundación.
De la tierra sobresale el cuello de algunas botellas de plástico y alguna que otra bolsa plástica. Marcelo Mendoza, comunario del lugar, explicó que antaño también se producían inundaciones, pero que una vez pasado el efecto las familias volvían a sus casas para criar a sus animales y sembrar papa. “Desde que aumentó la contaminación del agua los animales se fueron muriendo y la siembra no da frutos, por eso muchos se fueron lejos”.
El domingo 3 de septiembre, los dirigentes de las 11 comunidades de Cohana junto a sus bases se reunieron en la cancha de fútbol de la localidad para denunciar, una vez más, el efecto de la contaminación de los ríos que desembocan en esa región y luego ingresan al lago Titicaca.
“Ya no tenemos áreas de cultivo, el ganado se muere por falta de totoras sanas y por tanto no hay leche para consumir ni vender”, se quejó Hilario Mamani.
En mayo del año pasado, los comunarios ya hicieron la denuncia y pidieron que se elabore una estrategia para evitar que el daño continúe. La organización no gubernamental Aipur presentó un plan con las causas, consecuencias y soluciones para mitigar el efecto ambiental.
El documento, por determinación de los representantes de las 11 comunidades, será presentado al Gobierno, Parlamento y Prefectura para aplicarlo.
Entre las estrategias de solución está que se construyan plantas de tratamientos de aguas servidas en El Alto y se traslade el botadero a un área alejada, pero cumpliendo con las normas para el funcionamiento de un relleno sanitario. Además, se plantea exigir los manifiestos ambientales a las industrias y evitar que el Matadero eche la sangre al río.