¿Qué pasó? Muchas de las organizaciones e instituciones que siempre defendieron los derechos de las poblaciones más pobres de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando; están hoy comprometidas con un regionalismo muy vinculado al racismo. Este nuevo caballo de Troya —al interior de sus cuerpos institucionales— los conduce por caminos que no hacen más que fortalecer y favorecer los intereses de algunos de los grupos que ostentan el poder económico real en este país y que no están dispuestos a aceptar ningún cambio que afecte su situación de privilegio.
Una de las posibles explicaciones a este fenómeno se refiere al vaciamiento político ideológico que han sufrido estas instituciones en los últimos 25 años desde la égida neoliberal. Este modelo los enredó en una dinámica y en un discurso que busca la división de los más débiles para continuar operando con impunidad y seguir usufructuando de sus prerrogativas en la explotación de las riquezas de Bolivia y del poder.
Habrá que hacer nuevamente el llamado a la unidad de los pobres y excluidos de este país, ya que las clases intelectuales se han cooptado con el licor de poder y el dinero y se han subido a la tarima de los cabildos que sólo quieren volver a los gobiernos del pacto en beneficio propio.
Desde hace un par de años y sobre todo después de la victoria del MAS sobre la clase política tradicional que estuvo a la cabeza de los gobiernos de la democracia boliviana reconquistada por el pueblo en su conjunto, las élites se han desplazado a los comités cívicos de Santa Cruz, Tarija, Trinidad y Cobija, autodenominándose la “media luna”. Con un discurso “regional” que más tiene tinte de regionalista, dicen reivindicar los “derechos” de las poblaciones más pobres de los departamentos donde están ubicados. En todo caso, estas manifestaciones no pueden esconder el verdadero objetivo que persiguen, cual es de defender los intereses de la clase empresarial más poderosa del país, representante del modelo neoliberal que la preserva y que le otorga derechos exclusivos mientras margina y excluye de los beneficios del desarrollo al pueblo boliviano.
Hoy, estas élites argumentan que el problema más serio en Bolivia es su administración centralizada, olvidando que sus más claros y representativos exponentes administraron el país no solamente en los últimos 20 años de gobiernos de corte neoliberal, sino también en las dictaduras más siniestras de la historia. Son estas élites de carácter virreinal las que saquearon el país a través de diversas administraciones gubernamentales, que hoy se niegan a reconocer que perdieron su mando en las urnas democráticas por decisión legítima del soberano y que les toca ceder el poder que no supieron manejar a favor de un desarrollo equitativo de nuestro país.
*Javier Fernández es integrante del Movimiento de Mujeres Presentes en la Historia.
Dos orillas
Esta mención a las orillas no tiene nada que ver con esos bordes que frecuentamos después de cada espiral de conflictividad social y política que nos convierte, como sociedad, en una caricatura de Sísifo.
Cómo duele
En estos días en que la realidad supera a la ficción en cuestiones de Estado y del gobierno del MAS es muy importante reflexionar sobre los tan anunciados cambios, pero tan lamentables resultados.
Payasadas hidrocarburíferas
Estaba con el fondo musical de Pagliaccio: No! Pagliaccio non son (Payaso, ¡no!, payaso no soy), aria de Ruggero Leoncavallo (1858-1919), compositor exponente del verismo, que no confunda un mal pensado con el ponente de alguna Verónica
América Latina en la coyuntura internacional
La situación internacional se ha tornado extremadamente compleja porque a la injusticia lacerante que impera en las relaciones económicas se le añaden ahora las crecientes tensiones provocadas por el fundamentalismo islámico