En estos días en que la realidad supera a la ficción en cuestiones de Estado y del gobierno del MAS es muy importante reflexionar sobre los tan anunciados cambios, pero tan lamentables resultados. Los fracasos del Estado, de la Asamblea Constituyente, de la nacionalización, de las relaciones internacionales, etc., son de proporciones mayores y están haciendo que Bolivia ahora sí se convierta en un país inviable, dividido y sin perspectivas de un futuro mejor para los más necesitados.
La mal nacida Asamblea Constituyente, politizada, manipulada y hasta el momento fracasada, donde hasta se pusieron en juego los valores democráticos parece que no tiene luz al final del túnel, y mientras sigan actuando bajo las presiones de varios sectores, Bolivia, la nueva que quieren fundar, se va muriendo.
Ahora más que nunca existe una división latente entre las regiones, las clases sociales y políticas. La ignorancia está siendo muy atrevida, y los discursos de las autoridades, poco coherentes están destruyendo lo poco que tenemos. Parece que la apuesta de muchos es llegar a un conflicto armado, para finalmente darnos cuenta de que no hay bolivianos ni bolivianas con más o menos derechos que otros, y que los llamados originarios dejaron de existir en el momento en que se fundó la nación.
No es extraño ver que cada día cientos de compatriotas se van del país, de todas las clases sociales, porque es difícil creer en algo tan frágil como esta Bolivia, en estos momentos. La nacionalización ya va cobrando sus víctimas, internas, con casos de corrupción, renuncias y, sobre todo, muy mal encaminada, se acercan plazos, y los bolivianos y bolivianas que teníamos algo de esperanza sólo podemos ver escasez de hidrocarburos y un YPFB que ni con la plata del Banco Central de Bolivia puede salir adelante o mucho menos alcanzar los niveles de inversión que se necesitan para hacer algo.
Porque eso sí se ha logrado, espantar las inversiones, enfurecer a nuestros vecinos y causar más problemas que soluciones, pero ¿qué podíamos esperar de un Gobierno especialista en crear conflictos? A nivel internacional, Evo Morales como líder cocalero y no como representante de todos los bolivianos, defiende la hoja de coca, producto importante para un pequeño sector de Bolivia, pero no hace nada para ampliar el ATPDEA, o ni siquiera menciona el tema del mar en la asamblea general de la ONU, es evidente que los intereses sectoriales están por encima de los nacionales.
Los conflictos internos y externos crecen al igual que la falta de capacidad en el Gobierno, y van creciendo desde adentro, porque la oposición no existe, ni moral ni organizadamente. Mientras tanto García Linera convoca a los campesinos del altiplano a usar las armas para defender los fracasos a los que ellos mismos se han metido, y sólo nos queda reflexionar sobre cómo duele ser boliviano en un momento tan difícil, donde el odio y la ignorancia reinan.
*Patricio Crooker es periodista.
Dos orillas
Esta mención a las orillas no tiene nada que ver con esos bordes que frecuentamos después de cada espiral de conflictividad social y política que nos convierte, como sociedad, en una caricatura de Sísifo.
Diablito sabe para quién trabaja
¿Qué pasó? Muchas de las organizaciones e instituciones que siempre defendieron los derechos de las poblaciones más pobres de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando; están hoy comprometidas con un regionalismo muy vinculado al racismo.
Payasadas hidrocarburíferas
Estaba con el fondo musical de Pagliaccio: No! Pagliaccio non son (Payaso, ¡no!, payaso no soy), aria de Ruggero Leoncavallo (1858-1919), compositor exponente del verismo, que no confunda un mal pensado con el ponente de alguna Verónica
América Latina en la coyuntura internacional
La situación internacional se ha tornado extremadamente compleja porque a la injusticia lacerante que impera en las relaciones económicas se le añaden ahora las crecientes tensiones provocadas por el fundamentalismo islámico