El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, intentó distanciarse ayer de un escándalo que implicó a personas de su entorno en la presunta compra de informaciones contra opositores y depuró la coordinación de su campaña a 10 días de las elecciones en las que podría ser reelecto.
Lula consideró ´grave´ el caso que estalló hace una semana cuando dos personas vinculadas al gobernante Partido de los Trabajadores (PT) fueron detenidas con el equivalente a casi 800.000 dólares supuestamente destinados a comprar información contra la oposición. Un detenido involucró en el asunto a personas cercanas al presidente y a su comité de campaña.
´No creo en ese tipo de comportamiento. Si hay compañeros que tuvieron la ilusión de que estaban encontrando algo (información) tan poderoso como para cambiar el planeta, esas personas pagarán. Porque yo quiero saber quién dio dinero, si hubo dinero, qué tiene ese dossier´ de contra la oposición, afirmó Lula en entrevista con Globo.
´No podemos permitir que eso ocurra en nuestra campaña política´, aseguró el mandatario, que dijo que reclamará de la policía una investigación ´a fondo, en las entrañas´. También insistió que él es la última persona a la que le convenía la compra de informaciones contra la oposición, ya que es favorito a la reelección con 50 por ciento de la intención de voto, frente a 29 por ciento de su principal rival, Geraldo Alckmin.
La noche del miércoles, la crisis llegó a un pico cuando Lula sustituyó al coordinador de la campaña, que también es presidente del PT, Ricardo Berzoini.
Quien asumió como coordinador fue una de las personas más cercanas al presidente, Marco Aurelio García, asesor especial de la Presidencia y vicepresidente del partido, que aseguró el jueves que todavía espera que Lula sea reelecto en primera vuelta el 1 de octubre.
Según García, los implicados en la presunta tentativa de compra de información ´actuaron a espaldas del PT y le ocasionaron un daño político´. Brasilia, AFP
Algo peor que el Watergate
El presidente del Tribunal Superior Electoral de Brasil, Marco Aurelio de Mello, afirmó que el escándalo de compra de información que provocó la caída de responsables de la campaña del presidente Luiz Inácio Lula da Silva es ´mucho peor´ que el de Watergate, que en 1974 derribó al mandatario de EEUU Richard Nixon.
En una entrevista publicada ayer en el Jornal do Brasil, Mello sostuvo que el Watergate se limitó a un caso de escuchas en la sede del Partido Demócrata en 1972, en tanto que el escándalo que agita a Brasil es una ´suma de desvíos de poder´.
Cuando le preguntaron si veía una semejanza entre los dos, Mello respondió: ´No, no veo ¡Es algo mucho peor! No hay comparación. Aquella escucha telefónica (del Watergate) fue realmente terrible. Pero ahora lo que tenemos aquí es una suma de desvíos de poder´. Brasilia, AFP