Un "vacío en el alma" embarga a los vecinos de Fajardo, un barrio de Sangolquí, a unos 30 kilómetros al sur de Quito, que el domingo perdió a 47 de sus hijos en el peor accidente de carretera de los últimos años en Ecuador.
"Ustedes no pueden comprender el vacío que tengo aquí dentro, en el alma", dice Rosa Suntaxi, madre de cuatro de los 20 menores que perdieron la vida en el accidente del autobús que se estrelló en una curva de la sinuosa carretera a Papallacta.
El autobús escolar, fletado por familiares de Patricio Gutiérrez, un emigrante que decidió volver a su tierra desde España después de algo más de tres años, iba repleto, con 52 personas, cuando su capacidad era de apenas 38.