Cerca de 1,5 millones de menores de cinco años mueren en el mundo por falta de agua potable, según el último informe de Unicef.
El informe Progreso para la Infancia, publicado ayer, da cuenta que entre 1990 y 2004 la cobertura mundial de agua potable aumentó de un 78% a un 83%.
Estos progresos, indicó la directora ejecutiva de Unicef, Ann Veneman, son “impresionantes”. Sin embargo, el agua no apta para el consumo y la falta de saneamiento básico están contribuyendo a la muerte de alrededor de 1,5 millones de menores de cinco años como consecuencia de las enfermedades diarreicas, dijo.
Según el informe, “el agua potable y el saneamiento son requisitos fundamentales para la mejora de la nutrición, la reducción de la mortalidad de los niños y las madres. Añade que las enfermedades relacionadas con el agua y el saneamiento puede afectar a la asistencia de los niños a la escuela y también al rendimiento académico.