Ministros de los ocho países europeos de la cuenca del Mediterráneo se reunieron ayer para analizar la inmigración ilegal, en medio de acusaciones de que una amnistía española para extranjeros indocumentados alentó la oleada de africanos que intenta llegar a las Islas Canarias.
Francia argumentó que la Unión Europea debe impedir que los indocumentados legalicen su situación a gran escala, advirtiendo que la región enfrentaría una escalada grave de xenofobia a menos que se detenga de inmediato la inmigración ilegal.
El ministro del Interior de Francia y aspirante a la presidencia, el conservador Nicolas Sarkozy, criticó la amnistía que España le concedió a casi 600.000 indocumentados. Agregó que ello equivalía a darles acceso al resto de las 25 naciones, debido a un acuerdo que ha eliminado la mayoría de los mecanismos de vigilancia. Madrid, AP