Ochenta y siete mujeres fueron elegidas a lo largo y ancho de Bolivia para contribuir a la redacción de una nueva Constitución Política del Estado. Ochenta y siete mujeres portadoras de propuestas y demandas desde sus regiones y circunscripciones. Dicha presencia se inscribe con legitimidad y coherencia en el proceso histórico de cambio que vive el país.
No sólo se logra una presencia cuantitativa mayor al 30%, sino que una mujer —con historia propia— es elegida como Presidenta de la Asamblea y otra llega a ocupar una Secretaría en la directiva constituyente. Es en estas figuras, en estos hechos, que el movimiento de mujeres va confirmando lentamente los frutos de su lucha de tantos años. Esta sociedad —aún predominantemente patriarcal— hoy más que ayer, va reconociendo la importancia cualitativa de la participación de las mujeres y su potencial transformador en el tejido del cambio.
Fueron mujeres constituyentes de La Paz y Oruro quienes —en la sesión del 17 de agosto— presentaron la sistematización de los reglamentos generales propuestos por diversas fuerzas. Participaciones de esta naturaleza dejan en claro el avance de las mujeres en el ejercicio del poder, con aportes de valía y con una construcción de discurso político y social que refleja la diversidad en todas sus aristas, y el compromiso con el país y con sus mandantes.
Con un comportamiento político más ético, el martes 12 de septiembre, las mujeres de la bancada del partido mayoritario fueron capaces de destrabar la paralización que se dio al interior de la Asamblea, evitando acuerdos que podrían ser contraproducentes, tendiendo puentes sin forzar alianzas carentes de una perspectiva coherente.
Ese conjunto de mujeres diversas y plurales al interior de la Asamblea Constituyente, en su caminar, nos demuestran día a día que han comprendido la magnitud de la responsabilidad histórica que el país les demanda. Somos más de nueve millones de habitantes que junto a las y los ciudadanos que nos representan en la Asamblea Constituyente, debemos asumir la responsabilidad que nos compete en impulsar el proceso de cambio histórico y profundo iniciado. Nada justifica un fracaso, se trata de avanzar en la construcción de una nueva etapa, sin exclusiones, sin discriminación, en el marco de la más profunda equidad y justicia social. Esas 87 mujeres —en alianza con sus pares varones— cuentan desde este espacio con nuestro apoyo militante, pero también con nuestra demanda de que cumplan sin excusas, con los mandatos que les entregamos al elegirlas como nuestras representantes en esta tarea de construcción, de cambio y de esperanza.
* Roxana Zaconeta Molina es responsable de Incidencia del Movimiento Mujeres presentes en la Historia, en Sucre.
Puntos de encuentro
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