Román Loayza dice que conoció a Evo Morales el 17 de marzo de 1995, cuando el ahora presidente llegó de un viaje del exterior para participar en el congreso Tierra y Territorio.
Dos años más tarde, los dos candidateaban como diputados. “En la campaña nos hemos conocido más. Y después, cuando hemos sido ya diputados, nos hemos conseguido un local en La Paz, teníamos una sola cocina para cocinarnos, y un dormitorio cada uno. Evo me conoce bien a mí, y yo también le conozco bien”.
Recuerda un entredicho que tuvo con Morales. “Yo nunca he cometido un error, según mi percepción; pero, según su percepción, de repente me he equivocado, por eso él algo tenía que decirme. Pero eso no me ha hecho resentir a mí. Antes de las elecciones, decía, de a buenas o de a malas, Evo va a ser presidente”.
Del vicepresidente Álvaro García, desaprueba el llamado a las armas que hizo el Segundo Mandatario. “Cuando estuve en el hospital, escuché que en Achacachi él habló de las armas... Eso no me gusta. Él, sí, una vez ha sido del brazo armado, bien, pero (ahora) estamos en la democracia y en el poder, no podemos llamar al enfrentamiento en ninguna forma”.