“Ayudemos a Ingrid” El Lupus Eritematoso Sistémico atacó a Ingrid Rojas Peralta, periodista del área económica de La Razón. Luego de una larga convalecencia, necesita 11.000 dólares para pagar las cuentas.
LOS DÍAS FELICES • Ingrid, a la izquierda, baila kullawada con sus compañeros en la fiesta de Carnaval en el galpón de La Razón. Para ese entonces, el Lupus ya se había manifestado.
Le encanta bailar y comer rico. La sonrisa siempre está rondando por su rostro, acompañada de una mirada sincera. Apasionada por su trabajo, no suelta la computadora ni siquiera en la cama del hospital. Es joven y alegre. Lo último que la periodista Ingrid Rojas Peralta quiere es causar lástima. Pero un terrible mal le estropea los días. Hoy domingo es su cumpleaños y necesita ayuda.
El Lupus Eritematoso Sistémico (LES) apareció en su vida sin que ella se dé cuenta. Con una agitada vida periodística en la cobertura del área económica, manejaba al dedillo el tema de hidrocarburos y disfrutaba de las conferencias de prensa, de la investigación, de los habituales trasnoches en espera de los últimos datos para poder informar a la población al día siguiente.
En esa agitada vida empezaron los primeros síntomas del mal: dolores musculares y en las articulaciones. Sus defensas empezaron a atacar a su propio organismo que, además, estuvo acompañado de fibromialgia, un síndrome de fatiga crónica que afecta a los músculos y, al causar dolor, impide el normal movimiento de los brazos, piernas, tórax o la zona donde se instale.
Estos síntomas llevaron a Ingrid a recurrir a una serie de médicos que, como ella, no estaban preparados para combatir esta enfermedad para la cual no existe cura.
“El peregrinaje de consultorio en consultorio acabó cuando me llegó la primera crisis, ya no me era posible seguir el intenso y habitual ritmo de mis colegas en las calles, en las conferencias de prensa. Entonces llegué a mi primera internación en el Hospital Obrero. Al cabo de 15 días de intenso tratamiento con corticoides, el LES fue silenciado”, relata Ingrid en una carta a sus amigos.
A los seis días de retornar al trabajo, la crisis regresó más severa que antes. Sus pulmones estaban a punto de colapsar debido a un derrame de líquido. Sin dejar el tubo de oxígeno, estuvo cinco semanas en el hospital hasta que su familia se vio obligada a internarla en una clínica en Cochabamba. Allí se logró desactivar el LES y salvarle los pulmones.
Esta etapa ha culminado, sin embargo, Ingrid necesita 11.000 dólares para pagar las cuentas de medicinas y del hospital. Por eso, sus amigos, acudimos a la opinión pública para poder ayudarla.
Causar pena no debe preocuparle a Ingrid. Entre nosotros, sus compañeros, ella sólo despierta una gran admiración por su entereza y valor personal. Seguir adelante no será fácil, pero con el apoyo de los que la conocemos de antes y de los que desde esta página se adentran a su historia, estamos seguros de que celebraremos con ella muchísimos años más. ¡Feliz cumpleaños amiga!