El Lupus Eritematoso Sistémico, también llamado por sus iniciales LES, o simplemente Lupus, es una enfermedad que origina un amplio espectro de problemas y puede simular diversos procesos en el paciente, que debe convivir con el mal.
Puede originar heridas cutáneas, artritis, anemia y a menudo afecta a otros órganos internos vitales como el riñón, los pulmones y el corazón. El LES es una alteración del sistema inmunológico, el que normalmente protege al organismo frente a infecciones y cánceres.
En el Lupus, el sistema inmunológico es hiperactivo y se producen importantes cantidades de anticuerpos anormales, que reaccionan con los tejidos del propio paciente, o dicho de otra forma, las propias defensas del individuo atacan a su cuerpo.
La causa exacta de este mal es desconocida, pero juegan un papel importante la herencia, factores del entorno y ciertos cambios hormonales.
Así, la prevalencia del LES varía en los distintos grupos de población, oscilando entre 300 y 400 pacientes por cada 100.000 habitantes. Es más frecuente en ciertos grupos étnicos, especialmente los negros, y más del 90% de los pacientes son mujeres.
Acerca del LES
El diagnóstico • A causa de la amplia variedad de síntomas que presenta el Lupus, el diagnóstico puede ser difícil, y requiere cierta perspicacia por parte del médico que ve inicialmente al paciente.
El tratamiento • El Lupus es una enfermedad que no tiene cura, pero un diagnóstico y un tratamiento adecuados permiten al paciente convivir con el mal. El tratamiento depende de las manifestaciones clínicas y de la actividad de la enfermedad en cada momento. Los fármacos más importantes en la medicación son los corticoesteroides, empleados adecuadamente y bajo un estrecho control del médico o del reumatólogo.
El control • Las revisiones médicas periódicas y los controles analíticos son importantes para monitorear el LES (con datos de pulsomed.com).