La peculiar coyuntura histórica por la que atraviesa el país ha dado curso a una nueva categoría sociológica: los “Evolucionarios”, término derivado de su mentor, el presidente Evo Morales. A diferencia de los revolucionarios, éstos no nacen al impulso de la revolución, sino más bien de la involución. En efecto, mientras los revolucionarios del siglo XX habían jurado conquistar la historia y construir el futuro bajo la lucida dirección de los Bolcheviques, los Evolucionarios se han propuesto conquistar el pasado bajo la mítica sombra de los Ajayus. Para los revolucionarios de Lenin, de Mao o de Trotsky la historia se hacía sobre la sólida consistencia de la realidad. Los Evolucionarios han invertido la naturaleza de este postulado socialista, todo su andamiaje ideológico (si a eso puede llamarse ideología) se basa en una preciosa mitología andina asumida como el ombligo del mundo.
Marx y los revolucionarios de todo el planeta habían proclamado la soberanía absoluta de la entidad humana. La revolución se hacía en nombre del género humano más allá de cualquier diferencia. Los Evolucionarios en cambio no pueden imaginar una sociedad liberada de los prejuicios de raza, de etnia, de todo lo que delimita un círculo de origen, son Evo-originarios y su presidente no se cansa de repetirlo. Se quedaron justo donde el socialismo científico había empezado poderosamente: en la definición clara de la entidad humana más allá del color de la piel.
La liberación del ser humano y la construcción revolucionaria del “Hombre nuevo” se basa en la posibilidad de liberar al ser humano de todos los prejuicios que arrastra desde sus ancestros. Los Evolucionarios optaron por el camino inverso, quieren liberar el país a partir de sus ancestros, todos deben hablar el idioma nativo, originario, todo lo que está al margen del ancestral mundo precolombino es civilizatorio, colonial y en consecuencia negativo. Para Marx, la revolución era lo más civilizatorio que había alcanzado el hombre y de eso se trataba: de avanzar. Marx, hay que recordarlo, es el fundador del socialismo científico.
En un momento definitorio de la Revolución Socialista, León Trotsky (el revolucionario más radical de todos los tiempos) había proclamado que el socialismo sería posible sólo si cubría a todas las sociedades del mundo, (la historia le dio la razón). Era un proceso inclusivo. Su éxito residía en no excluir a nadie. Los Evolucionarios sólo conciben el éxito como un proceso de exclusión progresiva. No entran kharas, ni ricos-blancoides, ni la zona Sur, ni el oriente progresista, ni periodistas, ni curas, ni colegios privados, ni escuelas de convenio etc., todo lo que no es originario está fuera.
De revolucionario a evolucionario hay un océano de diferencias, diferencias de fondo, lo que sugiere que los actuales protagonistas deben aclarar su propio proyecto en la medida en que de ello depende la sociedad que todos queremos refundar.
*Renzo Abruzzese es sociólogo.
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