“Muchos de mis hermanos heridos por los enfrentamientos de octubre del 2003 hoy están en la mendicidad por no poder encontrar trabajo”, señaló Juan Patricio Quispe, presidente de la Asociación de Familiares y Caídos por la Defensa del Gas, al repasar el estado de las víctimas y familiares de los caídos en esa fecha.
Indicó que, con el tiempo, muchos de los heridos sufrieron amputaciones, lo que en la actualidad les impide conseguir trabajo. “Genaro Quisbert, por ejemplo, sufrió la amputación de su pierna y se encuentra mendigando en la plaza Murillo con un cartel que dice que fue uno de los heridos de octubre”.
El gobierno de Evo Morales se comprometió a otorgar fuentes de trabajo a los damnificados, promesa que Quispe identificó como “una mentira, pues hasta ahora no se cumplió con nadie, ya que el Vicemi- nisterio de Trabajo no tiene la convicción de seguir con este compromiso”.
Carlos Alarcón, ex viceministro de Justicia, recordó que durante el gobierno de Carlos Mesa se entregó ayuda humanitaria a los familiares de las víctimas de la masacre de octubre. “Estas ayudas humanitarias ascendían a un monto cercano a los 55.000 bolivianos, que fueron entregados a los familiares de las víctimas. A los heridos se los clasificó por su gravedad y también se beneficiaron con esta ayuda”.
El actual viceministro de Trabajo, Miguel Ángel Albarracín, explicó que “las fuentes de trabajo prometidas por el Gobierno se concretaron hasta cierto punto y muchos tienen trabajo en los distintos ministerios, aunque posteriormente el proceso se estancó debido a falta de personal para atender este caso y porque debíamos responder ante temas propios del viceministerio”.
El defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, recordó que tanto él como el diputado masista Miguel Machaca tramitaron hace algunos meses rentas vitalicias para familiares de las víctimas y heridos, trámite que fue aprobado por el Senado Nacional.
Testimonios
“No hay justicia para los pobres” Eloy Rojas. Padre de Marlene Rojas
“Cuando mi pequeña de cinco años murió a causa de un impacto de bala en Warisata, tanto mi esposa como mi familia y yo sentimos una profunda amargura, porque mi hija tenía toda una vida por delante. Yo no viví con mis padres, por eso siempre tuve la ilusión de criar a mi hija con la mejor educación. Nunca pensé que podía pasarme esto a mí. Mi hijita era muy cariñosa y ya empezaba a ir al colegio. Es por ello que yo me he comprometido a seguir con el proceso de responsabilidades contra Gonzalo Sánchez de Lozada. Pensé que había justicia, mas al contrario, he visto que la parte jurídica se la maneja econó- micamente, es por ello que hago un pedido a las autoridades y a todos mis hermanos a no dejar impune estos hechos”.
“Era mejor que me maten” Francisco Apaza. Perdió la mano
“Tengo 60 años, perdí mi mano en los enfrentamientos con los militares que llegaban de Chúa y Tiquina. Nosotros no les dejamos pasar el puente de Sico y de esa manera empezaron a disparar; muchos hermanos murieron y también hubo muchos heridos. Sin mi mano no puedo hacer nada, ni vestirme, ni lavarme, no puedo trabajar. Mi esposa de 65 años está enferma y nuestra situación es difícil. Era mejor que me maten, porque así uno no sufre mucho. Lo único que pido es que encarcelen a Sánchez de Lozada para que así nos indemnicen y podamos vivir mejor. Actualmente trabajo en la Prefectura como asistente de servicio general, pero no puedo trabajar bien, siempre hago caer las cosas, no puedo abrir las puertas y ante esa situación sufro mucho”.