La Paz crece al sur, en Palca y Mecapaca El clima, la seguridad y los beneficios de alejarse del caótico y conflictivo centro paceño son tres de varios motivos que impulsan a la gente a poblar esas áreas. En la zona hay todos los servicios y se desarrolla una dinámica actividad comercial.
EN CONSTRUCCIÓN • Como muestra la foto del miércoles, la construcción de viviendas es una actividad constante.
A 458 años de su fundación, la ciudad de La Paz encuentra en las áreas de la zona Sur el espacio para expandir la mancha urbana, tendencia que también involucra a los territorios de los municipios de Mecapaca y Palca, de los cuales es vecina.
En una visita realizada por este medio al Macrodistrito Mallasa y al territorio colindante del municipio de Mecapaca, se constató el crecimiento poblacional y la urbanización de todas las zonas que comprende esta área.
Además de la gran cantidad de viviendas ya establecidas, que cuentan con todos los servicios básicos, otras están en proceso de construcción. Mientras que hay quienes optaron por las casas prefabricadas, una opción que, por el clima, permite mantener el ambiente interno con temperatura templada.
Sandra Achá es vecina de Mallasilla, donde reside con sus dos hijas; ella relató que se mudó de Sopocachi a ese lugar debido a que encuentra mayor tranquilidad y seguridad para su familia.
“Mi esposo y yo trabajamos todo el día y mis niñas se quedan solas con la empleada, sin embargo ahora estamos mucho más confiados en que no les pasará nada, porque vivimos en un condominio privado”.
Roberto Ballesteros, subalcalde del Macrodistrito Mallasa, indicó que diferentes estudios urbanos señalan que una de las áreas residenciales preferidas es, precisamente, la zona Sur de La Paz, debido a que al estar alejada del Casco Urbano Central es más tranquila y segura. Por tanto, agregó, la tendencia es el crecimiento hacia ese sector y también hacia los municipios de Mecapaca (que colinda con Mallasa) y Palca (con Ovejuyo).
“No hay más áreas de desplazamiento poblacional, la población a futuro logrará una expansión de la mancha urbana de la ciudad hacia este sector”.
El alcalde paceño, Juan del Granado, citó además otras zonas sureñas de expansión. “Se están poblando Callapa (cerca a Bolognia) y Chicani (vecina de Irpavi II). Estos espacios vienen mereciendo una importante acogida de la gente”. Añadió que en la ladera oeste de la urbe, la inclinación es a poblar Alpacoma.
Según la autoridad, el centro paceño está saturado, razón por la cual la gente prefiere residir en un lugar alejado del ajetreo.
Durante la visita a Mallasa y Mecapaca, La Razón observó que allí existen todos los servicios: luz, agua, teléfono, aunque con carencias en el alcantarillado, además de tiendas, hoteles, moteles, posta sanitaria, restaurantes, salones de eventos, áreas de recreación infantil, colegios e incluso un cementerio.
A eso se suma la temperatura. Christian Alarcón, que reside hace tres años en Lipari, aseguró que el motivo por el cual decidió vivir en ese sector es el clima, similar al de cabecera de valle. “Mi hijo de cuatro años estaba frecuentemente enfermo cuando vivíamos en Miraflores; desde que vivo aquí todo cambió”.
Con esa idea coincidió la subalcaldesa de la zona Sur, Denisse Ostermann, quien sostuvo que la gente tiende a poblar el sur por ese factor. “Es más caliente y además, debido a que las áreas centrales de la ciudad tienen un deterioro, incluso proporciona un cierto estatus social”.
“Son áreas donde la población estableció su residencia permanente, pero no todos son millonarios como se piensa, y sin inconvenientes realizan sus actividades diarias en el centro de la ciudad”, añadió Ballesteros.
En la visita se vio que el transporte público es bastante fluido, los minibuses y trufis transitan gran parte del día a lo largo de la ruta de Mallasa a Mecapaca. También trabajan jumbos (similares a los micros), cuya parada está en la zona de Río Abajo.
Ruth Niño de Guzmán, de 56 años, cuenta que antes de comprar su residencia en Huajchilla, temía que su hijo Jorge, que estudia en la universidad, no pueda encontrar transporte para poder movilizarse de y hacia su casa.
“A la semana que me vine, me di cuenta de que Huajchilla es como vivir en Miraflores o en San Jorge, la movilidad hace sus recorridos todo el tiempo”.
En Mallasa, Jupapina, Lipari y Huajchilla se construyen varios condominios privados, como el Country Club Villa Bella, que posee un club para los propietarios.
El Subalcalde de Mallasa aseveró que el crecimiento de la población en todos estos sectores también se debe a que el precio del terreno es accesible, razón por la que hay tantas ofertas.
Coincide la opinión de Blanca Takahara, que compró un terreno en una nueva urbanización en construcción y lo paga a plazos. “Es la única forma de tener una inversión que no se desvalorice y más bien se incremente”, dijo la entrevistada.
El camino que está asfaltado en casi toda la ruta, con gasolineras, auxilio mecánico vehicular y centros de lubricantes, facilita el acceso a Mallasa y al municipio de Mecapaca.
Lo único que no se pudo hallar fue una farmacia que socorra a los vecinos; Ballesteros confirmó el hecho y señaló que “cada sector tiene su centro de salud que atiende todos los casos que se presentan, inclusive en algunos se atienden partos, pero ya se están realizando las gestiones para que las cadenas de farmacias también puedan acceder a esta área”, finalizó.
Visitas en fin de semana
Cerca de 15.000 personas frecuentan cada fin de semana las zonas de Mallasa (La Paz), Lipari y Huajchilla (Mecapaca), convirtiendo a este sector en uno de los más preferidos para realizar actividades de esparcimiento y recreación familiar, informó Roberto Ballesteros, subalcalde de Mallasa.
Allí se puede ver un gran número de restaurantes, que ofertan platos diversos para los más exigentes gustos, además de espacios de re- creación infantil, como el parque de Mallasa que también tiene cabañitas parrilleras, un tren y una piscina.
Asimismo, en Lipari se encuentra el campo de minigolf, que antes funcionaba en la zona de San Miguel (La Paz). Incluso los espacios campestres son ahora los elegidos para la celebración de enlaces matrimoniales al aire libre. Prueba de ello es el salón de eventos Flor de Liz que, como otros, posee una cúpula, piscinas, además de amplios jardines.