El espectador y los actores interactúan divididos por la delgada línea que define el escenario. Allí, una colección de instantes es atrapada por el lente de una cámara.
Texto: Miguel Vargas S. • Fotos: Eric Bauer
Atmósferas. Basta un destello, un gesto, un cambio en la escenografía para dar vida a un nuevo espacio. En escena son múltiples los ambientes que se pueden crear teniendo al arte como aliado. Si bien el secreto que mantiene vigente al teatro es el contacto con el público, otras artes se nutren de él para elaborar nuevas obras. Es el caso de la fotografía, que a través del lente selecciona un instante y lo regala congelado en el tiempo, haciéndolo eterno.
Eternidad. Parece una paradoja para un arte que vive del momento, de la vivencia. Sin embargo, la quinta versión del Festival Internacional de Teatro de La Paz, que se celebró del 3 al 14 de octubre, demuestra que las imágenes que surgieron de las múltiples representaciones estimulan aún los sentidos.
Sensaciones. Música, dramaturgia, danza, video, luces, fotografía... Las artes no encontraron fronteras. Once países presentaron más de 30 obras en las que los recursos para transmitir vivencias y contar historias no se escatimaron. La utilería reinventó los múltiples espacios en puestas como la del grupo Atalaya de España, donde unos pocos pilares se convertían en barco, en paredes, en laberintos... Las fotografías de Marcelo Quiroga Santa Cruz ayudaron a Mía Fabbri y César Brie, de Teatro de Los Andes (Bolivia), a contar la historia del líder de izquierda. Unas rejas, por su parte, transformaron al espacio Búnker en un manicomio para Lafamiliateatro de Chile. Se trataba de reconstruir las escenas una y otra vez.
Escena. La presencia escénica no es una cuestión de cantidades. Así, mujer on the Border (México) y Cabrerita (Uruguay) apostaron por proponer algo unipersonal mientras que Los Cuartos, de Mondacca Teatro (Bolivia), utilizó a 14 actores. En las tablas los artistas también bailan y cantan. El movimiento es importante para prescindir de las palabras —como con Theater Fredrik de México— o para otorgar y proponer nuevos significados.
Palabra. La dramaturgia es el hilo que dirige la acción. Los personajes de Eduardo Calla (Escena 163) hablaron de preocupaciones existenciales. En cambio, los de Denisse Arancibia (Teatro Grito) y los de Claudia Eid (El Masticadero) cuestionaron la construcción del ser a través del otro.
Eternidad. Esperando el próximo encuentro el 2008, quedan estas imágenes de Eric Bauer del V Fitaz como testigos de que el teatro siempre se renueva y nunca muere.