El presidente del Perú, Alan García, optó ayer por encarar el “problema” de un hijo extramarital de forma muy diferente a la usada por su antecesor, Alejandro Toledo, quien dejó crecer el tema a tal punto que los analistas consideran que fue una de las grandes causas de su impopularidad.
García, de 57 años, compareció ante la televisión peruana acompañado por su esposa desde hace 30 años, la argentina Pilar Nores, para admitir que tiene un hijo de un año y 10 meses, fruto de una relación que, según él, se dio cuando estaba temporalmente separado de su cónyuge.
“Lo protegeré mientras yo viva. No rehúyo responsabilidades”, dijo el presidente respecto a Federico García Cheesman, quien hasta ayer sólo existía en los rumores. Agregó que reconoció al pequeño desde el primer día.
Con ese paso, que seguramente le resultó muy duro, García mostró rapidez de reflejos. Toledo no mostró esos mismos reflejos. Cuando en su momento trascendió la existencia de Zaraí Toledo Orozco, entonces de 13 años, se dedicó a negarla. El entonces mandatario sólo corrigió cuando se hacía inevitable un examen de ADN. Lima, DPA