Después de aprobada la ampliación del canal en una consulta por un costo de 5.250 millones de dólares, el desafío para los promotores del proyecto está principalmente en reducir los elevados índices de pobreza, un viejo mal que contrasta con la mentada economía de servicios.
La campaña a favor de la expansión se basó precisamente en decirle a los panameños que un canal ampliado será un motor para la economía del país, que tiene al 40 por ciento de sus tres millones de habitantes inmerso en situación de miseria.
"Atrás está el tiempo que perdimos", manifestó el domingo por la noche el presidente Martín Torrijos. "Adelante está el tiempo para superar la vergüenza de tener aún un país en el que 40 por ciento de sus hijos vive en condiciones de pobreza".
Un 78 por ciento de los casi 900.000 panameños que votaron el domingo aprobó la construcción del tercer juego de esclusas, mientras que el 21,9 por ciento la rechazó. El abstencionismo fue del 56 por ciento.
Mucha gente que respaldó el referéndum posiblemente se motivó con una propuesta que, además de pregonar que le dará mayor capacidad a la vía, proyecta la generación de miles de empleos y un incremento de los aportes a las arcas del Estado.
Los trabajos de expansión empezarán el 2007 y concluirían entre 2014 y 2015.
Torrijos, en su afán por conseguir el respaldo de la población votante, impulsó una serie de iniciativas dirigidas a mostrar a los panameños que el canal contribuye a sus vidas, como destinar diez centavos por cada tonelada de carga en la vía para dotar de computadoras a todas las escuelas públicas.
"Ahora la tarea es qué vamos a hacer con los dineros de los excedentes del canal, que es una cifra bien importante y que debíamos dedicar a elevar el estatus del 40 por ciento de nuestra población que está excluida", planteó el analista Roberto Eisenmann, fundador de MiBanco, que impulsa las actividades económicas entre la gente humilde.
En los primeros seis años de administración panameña en el canal (1999-2005), las recaudaciones alcanzaron los 1.800 millones de dólares, una cifra casi similar a los registrados durante los 85 años de operación bajo los estadounidenses. Panamá, AP