En menos de una década (1997-2006), Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) está dando un gran salto. De la agonía en que se encontraba pasó a una situación de auge, por efecto de la Ley de Hidrocarburos del 17 mayo de 2005 y del decreto de ´nacionalización´ del 1 de mayo último. Estas disposiciones hicieron que YPFB administre los avances logrados por la Capitalización, merced a la cual los hidrocarburos encabezan las exportaciones del país. Un dato ilustrativo es que de enero a septiembre de 2006 los ingresos por este concepto fueron de 1.480 millones de dólares (56,51% del total exportado).
La Fundación Milenio publicó recientemente un Informe titulado ´La nacionalización bajo la lupa´, en cuya elaboración participaron Guillermo Aponte, Mauricio Medinaceli, Carlos Miranda, Henry Oporto, Mario Napoleón Pacheco y Juana P. Jiménez.
El trabajo de Pacheco, titulado ´Contribución del sector de hidrocarburos a la economía nacional 1990-2005´, refiere que a comienzos de los años 90 la situación de YPFB era delicada, porque las reservas de gas natural y de petróleo eran muy bajas; en el caso del gas declinante. Así, no habría podido satisfacer el consumo interno, por lo que hubiera sido necesario importarlo. (Entre enero de 1981-1991, la producción de petróleo aumentó a una tasa promedio anual de 0,44%, mientras que la demanda subió a 8,6%).
Las reservas de gas natural en 1996 eran de 4,33 TCF (trillones de pies cúbicos), incluyendo las probadas y las probables. Sumando las posibles, sólo se alcanzaba a 6,20 TCF. De esta forma, tampoco habría sido factible cumplir con el contrato de exportación a Brasil.
Parte de la crisis de YPFB se originaba en las transferencias al Tesoro General de la Nación (TGN), lo que le privaba de recursos para financiar sus actividades. Por otra parte, YPFB estaba siempre en déficit operacional, el cual debía ser cubierto por el TGN. Por último, su deuda externa aumentó entre 1990 y 1995 en 56%.
En 1992 se hizo en YPFB una estimación de las inversiones necesarias para el desarrollo de nuevos campos en los siguientes 10 años, la que alcanzó a $us 850 millones, mientras que el presupuesto anual de exploración sólo llegaba a 60 millones, financiados, en gran medida, con deuda externa concesional. En 1995 se hizo otro cálculo para el período 1996-1999, la inversión necesaria llegaba a $us 1.031 millones, monto que era más inalcanzable aún para YPFB.
La Capitalización permitió hasta el 2005 la inversión total en hidrocarburos de $us 4.606 millones. Las reservas crecieron a 48,7 trillones de pies cúbicos de gas, en tanto que el petróleo se elevó a 856,4 millones de barriles. Esta ingente riqueza debe ahora administrar YPFB a manos llenas.
*Alberto Zuazo Nathes es periodista.
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