Me pregunto en qué forma el actual Gobierno compatibilizará la agenda del cambio que intenta llevar adelante, con las políticas públicas que necesariamente deben sustentar estos cambios. La cultura política y administrativa imperante hoy, es la de llevar adelante una agenda política a rajatabla y a como dé lugar. Pero los cambios sólo se pueden llevar adelante con políticas públicas. Y para que éstas sean efectivas se debe primero implementar procesos de análisis y diseño, luego se las pone en práctica y finalmente se las evalúa.
En cada área específica de acción debe existir este proceso de estudio, más aun si se quieren llevar adelante cambios sustanciales en el andamiaje de un Estado y de su aparato público. Si el gobierno actual decidió echar del país a Aguas del Illimani, ¿cómo se sustituirán los servicios que presta esta empresa a las ciudades de La Paz y El Alto? En juego está nada menos que la provisión de agua a las dos ciudades más pobladas del país. Junto a la decisión de nacionalizar los hidrocarburos, se tendría que haber asegurado primero el pleno abastecimiento interno de carburantes para la industria, el transporte y el consumo doméstico. También hubiera sido prudente disponer primero de los recursos económicos y humanos indispensables para evitar el riesgo de una paralización del sector.
Luis Aguilar Villanueva, autor mexicano de varios libros sobre asuntos de políticas públicas, indica que ´la premisa de que la política pública no es la gran decisión instantánea en la cúspide del Estado, sino un proceso, una serie compleja de decisiones, en la que se entremezclan las iniciativas de las organizaciones sociales y las de las instancias gubernamentales, se abordan las primeras etapas y tramos de la hechura política: cómo los gobiernos forman su agenda y deciden que una cierta cuestión o demanda es de interés público; cómo definen y explican los problemas públicos a atender; cómo construyen y ponderan las opciones de acción para encararlos´.
A pesar de que este análisis no es enteramente adecuado a nuestra realidad (ya que hoy las organizaciones sociales y las instancias gubernamentales son lo mismo), persiste la necesidad de identificar, priorizar y atender los temas de interés público en contraste de los temas de interés político coyuntural. Si por atender lo político se encaran las políticas públicas de forma improvisada, se puede crear complicaciones de enormes consecuencias. La política exterior, la educación, la redistribución de tierras, la minería, la coca, el narcotráfico, las inversiones nacionales y extranjeras, la seguridad jurídica, los tratados internacionales de comercio, el contrabando, el desempleo y la emigración de capitales humanos son quizá los temas de mayor urgencia que requieren de políticas públicas bien diseñadas.
*Orlando Cabezas G. es ciudadano boliviano.
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