Casi vacía y paralizada, la ciudad de Oaxaca (sur) contenía el aliento ante el ingreso de las fuerzas federales mexicanas, dominada por la creciente presencia de manifestantes en las barricadas, un día después de violentos ataques que dejaron tres muertos.
Miles de barricadas se encuentran instaladas en diferentes zonas de la ciudad de 600.000 habitantes, así como en municipios aledaños, por lo que es imposible atravesarla en vehículo.
"La gente tiene que caminar varios kilómetros para trasladarse de un extremo de la ciudad a otro, las calles están bloqueadas, es imposible trabajar", dijo a la AFP el taxista José Martínez.
La totalidad de los comercios del colonial centro histórico está cerrada, mientras que en otras zonas comerciales como en la colonia Reforma y en plaza del Valle los comerciantes sólo abrieron horas sus establecimientos.
Mientras al Aeropuerto Internacional Benito Juárez de Oaxaca arribaron tres aviones Hércules de la Fuerza Aérea Mexicana; según testigos, el acceso a la terminal también está bloqueado.
La protesta es liderada por la combativa Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), que reúne a 50 organizaciones, y por unos 70.000 maestros en huelga desde el 22 de mayo. Desde junio, los manifestantes exigen la renuncia del gobernador del estado, Ulises Ruiz.
Florentino López, vocero de la APPO, dijo que se mantiene el alerta máxima declarada desde el viernes, cuando murieron tres personas por disparos de armas de fuego. Oaxaca (México), AFP