La celebración de Todos Santos en el área rural de La Paz es un escenario que también sirve para practicar el ayni, una ayuda que debe ser devuelta en otra oportunidad.
Según el profesor Hilarión Chinahuana, que trabaja en radio San Gabriel, lo que se acostumbra en las comunidades rurales es compartir en familia y amigos con las almas durante las 24 horas que visita a su casa, tras su llegada durante el mediodía del 1 de noviembre.
Explicó que en estas reuniones, los amigos y los familiares del difunto suelen llevar a las casas comida o bebida para compartir. Con el tiempo, cuando ellos celebren en sus casas la llegada de una alma, también deben ser retribuidos de la misma forma con el presente que llevaron para su visita.
Chinahuana explicó que en el área rural, las familias se reúnen con una semana de anticipación, con el objetivo de preparar las tradicionales t'antawawas (niños de pan), los panes y una variedad de galletas para darles a quienes rezan por las almas.
El ayni es entregado con mayor frecuencia durante el 1 de noviembre, con la llegada de las almas o el Najta uru, agregó.
Luego, dijo Chinahuana, las familias se preparan para visitar al día siguiente, el 2 de noviembre, los cementerios, donde encargan rezos para las almas de sus seres queridos. Inmediatamente hacen la despedida o Kacharpaya, a veces con danzas.
En un recorrido realizado por este diario a inicios de esta semana, en El Alto, se encontró a personas que viajan al sector rural del país para elaborar las masitas en hornos que son calentados con leña, debido a que “su sabor es distinto” a las cocidas en hornos que funcionan a gas. “Tiene un gusto más agradable”, coincidían en afirmar.