Numerosas empresas de EEUU han comenzado a incorporar los tatuajes y los piercing en los códigos de aspecto físico que incluyen en sus contratos a fin de atraer a los jóvenes profesionales más brillantes.
Según una encuesta sobre arte corporal elaborada por la Academia Norteamericana de Dermatología, en los últimos años, en EEUU, la mitad de los jóvenes con edades entre 18 y 29 años se ha realizado un tatuaje o un piercing, lo que explica los nuevos criterios empresariales.
El 2003, sólo el 15 por ciento de los adultos estadounidenses se había tatuado, mientras que tres años más tarde casi uno de cada cuatro norteamericanos han grabado en su piel algún motivo, un porcentaje que se eleva al 36 por ciento en el caso de los menores de 30 años.
Pero el arte corporal va más allá de los tatuajes.
Uno de cada tres norteamericanos entre 18 y 29 años han perforado su cuerpo con un piercing, por lo que buen número de empresas han decidido adaptar sus códigos de vestimenta a los tiempos actuales, siempre y cuando las novedades no afecten a la imagen de la compañía o la relación con sus clientes.
Hacer que los trabajadores estén a gusto es una forma de evitar la fuga de jóvenes talentos.
En realidad se trata de facilitar un compromiso entre ambas partes. El estudio demuestra que sólo el 15 por ciento de los tatuajes son visibles cuando se viste la ropa de trabajo, mientras que la mayoría de los piercing están en la cara, por lo que se pueden quitar cuando sea necesario.
El código de vestimenta es un apartado habitual en los contratos de EEUU, y la discusión de sus términos un elemento de polémica que en años pasó de unas nociones generales a varias páginas. Nueva York (EEUU), EFE