La Cumbre Iberoamericana que será inaugurada hoy con el fenómeno migratorio como asunto central, tendrá una ausencia de gobernantes superior a los quince anteriores encuentros.
Además, las fricciones entre Uruguay y Argentina por la instalación de dos empresas papeleras en el primero de estos países amenazan con interferir el desarrollo de la XVI Cumbre Iberoamericana.
Sin embargo, Uruguay intenta evitar que un asunto bilateral "empañe" la cumbre, según declaró el canciller del gobierno de Montevideo, Reinaldo Gargano.
"La solución de este tema será política porque técnicamente los informes son categóricos", manifestó Gargano, quien admitió que el conflicto con Argentina "se ha teñido de una sucesión de hechos políticos".
La cita de Montevideo se celebrará bajo un fuerte cerrojo de seguridad y superará en inasistencias a la de San José de Costa Rica, que en el 2004 tuvo seis ausentes. En la de hoy serán siete los gobernantes que no asistirán.
La organización uruguaya había anunciado hasta hoy que no estarán presentes los gobernantes de Brasil, Cuba, Guatemala, Nicaragua, Panamá y República Dominicana, pero a ellos se sumó a última hora el mandatario peruano, Alan García.
Una fuente diplomática dijo a EFE que algún gobierno intentó convencer a García, adversario del líder venezolano Hugo Chávez, de asistir a Montevideo, a la que sería su primera cumbre iberoamericana, a fin de "no ceder espacios" al líder bolivariano.
El canciller Gargano intentó bajarle el tono a la agria disputa entre su país y la vecina Argentina. Aseguró que "el diferendo no va a influir en la cumbre", aunque por ese asunto grupos ecologistas argentinos anunciaron que bloquearán dos puentes fronterizos mientras se celebre la conferencia. Montevideo, EFE