“El alzamiento fue general e imponente y el pueblo de Potosí manifestó en esa ocasión su espíritu de orden y sensatez. Se procedió, sin que haya resistencia realista alguna, a la organización de la Junta de Gobierno de Potosí, encabezada por Joaquín de la Quintana como gobernador y presidente interino del cabildo”.
De esa manera describe Édgar Valda, director de la Casa de la Moneda de Potosí, los hechos del sábado del 10 de noviembre de 1810 en Potosí, cuando —inspirado en las revoluciones de Chuquisaca y La Paz en 1809 y en la de Buenos Aires en 1810— el pueblo potosino depuso a las autoridades realistas y estableció un gobierno popular.
Valda recuerda que la madrugada de ese día aparecieron invadidas por el pueblo la puerta de la casa de gobierno, los cuarteles de guarnición y las calles y plazuelas contiguas a la plaza principal, a pesar de los cañones que protegían sus esquinas.
“Reunido el cabildo, y dada la señal de arrebato por las campanas de la Matriz, se lanzaron simultáneamente unos sobre los puestos de guardia para tomar las armas y hacerse dueños de los cuarteles, otros sobre el gobernador y los regidores y alcaldes: todo lo que se verificó con feliz éxito y sin desgracia que lamentar”.
Destaca que en la revolución participaron todas las fuerzas sociales potosinas: criollos, mestizos, indígenas, negros, mulatos y las mujeres. En las inscripciones que llevaban se leía “Viva la Patria, Viva la Libertad y la Independencia” o “Libertad, Unión e Independencia”, rememora.