El defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, hizo ayer un llamado a un "desarme espiritual" en defensa de los derechos humanos de los bolivianos y para evitar actitudes violentas, a propósito del Día Internacional para la Tolerancia que se celebra hoy.
Según dijo, las muestras de intolerancia en el país cada día son más patentes en los diferentes espacios de la actividad, tanto políticos como sociales.
“Los enfrentamientos entre mineros en Huanuni, actitudes de discriminación, parcialidad en temas de justicia y educación”, son muestras de intolerancia, sostuvo el Defensor.
Por ejemplo, acotó Albarracín, en Bolivia “debemos aceptar que vivimos en una sociedad pluricultural y plurilingüe y ser tolerantes, eso no quiere decir que todos somos iguales”.
“Si no hay tolerancia, el siguiente paso es el autoritarismo y con ello la violación de los derechos humanos”, advirtió.
La Organización de Naciones Unidas (ONU) proclamó el 16 de noviembre de cada año como Día Internacional para la Tolerancia y manda a sus estados miembros a que realicen actividades dirigidas a la enseñanza de principios para ejercitarla.
De acuerdo con el concepto de la ONU, la tolerancia consiste en el respeto a la aceptación y aprecio de la diversidad cultural. En el ámbito estatal, exige justicia e imparcialidad tanto de los poderes judicial como administrativo. En la dimensión social, la tolerancia es necesaria entre los individuos, así como en la familia y la comunidad.
El Defensor del Pueblo dijo que la educación es el medio más eficaz para prevenir la intolerancia, enseñando a las personas los derechos y las libertades que comparten y respetándolas. En Bolivia dijo que en las áreas rurales es donde más se violan los derechos y se registran mayores índices de intolerancia.