Ese soñado vestido blanco Ilusiones que se costuran.
Bordados para toda hora
Este faldón y corsé están hechos por Conley en raso suizo. Tienen flores bordadas a mano con hilo de seda tono champán. La larga cola se sujeta en la parte
posterior de la falda.
Sencillo, sofisticado, campestre, romántico, sobrio, sensual, muchos estilos, una fecha.
Texto: Beatriz Andrade Fotos: Andrés Rojas
Tal vez seael astro sol el que refleje el estilo romántico o bien, la señorial luna la que imponga la sobriedad del brillo sobre las texturas.
Sin duda, uno de los dos dará la primera puntada en los géneros para delinear las curvas de la novia, siempre siguiendo los patrones de la diseñadora, quien no dejará escapar a su vista ningún detalle. “Debe verse bella. Por eso, cada vestido es único y es creado especialmente para la novia”, dice Jacqueline Conley.
“Se debe pensar en el tipo de ceremonia y en la figura de la novia”, comenta Ana Isabel Parra.
Con esas premisas, se elige el modelo. Para un matrimonio por la noche se sugiere un traje amplio, casi principesco, con bordados dorados, plateados, de cristales o strass; también algún sugerente escote y una larga cola. Por cierto, las tiaras y los velos cortos son bienvenidos, pues acompañan el raso suizo, el italiano y la seda pesada que se defina para el traje, según el diseño.
“Esas telas, con tenue brillo, permiten jugar con luces y sombras, que se suman al bordado, esto para afinar o realzar la figura de la novia”, explica Conley.
En cambio, para el día, en el que un aire bucólico ronda, lo romántico toma forma de pétalos, que bordados en colores, a veces discretos, a veces llamativos y contrastantes, parecieran resbalar sobre el raso opaco, las sedas pesadas, la gasa o los crepes.
Una corona de flores entrelazada puede ser el complemento de blancos vestidos matizados o de aquellos confeccionados en telas tornasoles que confunden el níveo con el perla, el oro, el rosa o el plata. mía