Los alteños valoran la obra social del padre Obermaier La construcción y equipamiento de escuelas, centros juveniles, hogares de acogida para niños pobres y templos tienen el respaldo de la gente, pero muchos critican su prepotencia y malhumor.
PARROQUIA CUERPO DE CRISTO • En este lugar de Villa Adela vive Obermaier; allí desarrolla los oficios religiosos.
Habitantes de El Alto, de diferentes estratos sociales, edades y procedencia, valoran la obra social que desarrolla en esa ciudad el sacerdote católico Sebastián Obermaier, aunque también critican la actitud severa y dictatorial con la que a veces procede.
Ésa es la impresión y algunas de las expresiones que recogió ayer este medio en un recorrido realizado por seis zonas de El Alto donde la Fundación Cuerpo de Cristo —que él preside— ejecuta diversos proyectos.
Un grupo de gente destacó que ningún otro religioso ejecutó obras sociales tan importantes como la apertura de casas de acogida para niños sin recursos, centros juveniles, colegios técnicos y la entrega de baterías de baño a familias pobres y otras.
Sin embargo, otros criticaron la severidad con que se dirige a las personas, y no faltó quien le pidiera alejarse de la ciudad.
Miriam Hidalgo, vecina del Barrio Madrid, relató, con lágrimas, que llegó a El Alto hace 20 años con toda su familia. De niños sus hijos fueron monaguillos del sacerdote alemán y hoy casi todos son profesionales o están por terminar su carrera universitaria. “El ejemplo que les dio el padre fue importante, hasta ahora lo llaman para que los bendiga o reflexione a su familia”.
Rosalía Mamani (20) narró que asiste a las misas del padre desde que tenía 13 años, porque además de recibir su apoyo moral, le ayudó a salir adelante en sus estudios universitarios. “Quisiera que no sea tan nervioso”.
Inés Rengel, vecina de Mercedario, dijo que llegó al lugar hace cinco años, cuando se construía la parroquia, “al principio la gente decía que derrumbaría la muralla, luego cuando empezaron las obras del colegio, igual dijeron, pero ahora que ya todo está concluido y hay progreso, abrazan al padre cuando llega”.
Pero Javier Aguayo, vecino de la zona 16 de Julio, se inclina por el alejamiento del religioso, arguyendo que “maltrata a la gente en la iglesia, y las obras deben quedarse con nosotros”.
De la misma opinión es Hilda Choque, de Río Seco; ella asegura que antes vivía en Villa Adela, pero se trasladó y cambió de religión porque “todos los domingos las campanas sonaban sin cesar, desde las seis de la mañana y cuando iba a la misa el padre nos reñía por llegar tarde o ir con niños”.
Trabajando en sus oficinas de la parroquia de Villa Adela, Obermaier sostuvo a La Razón que en los 28 años que lleva en la ciudad su objetivo siempre fue apoyar a la formación de los niños y jóvenes porque confía en que “ellos cambiarán la situación de El Alto y le darán valor a la familia”.
El sacerdote pide solidaridad
A sólo 37 días de la entrega de regalos a los niños de El Alto, por la Navidad, el padre Sebastián Obermaier apeló ayer a las empresas, autoridades y a la población para que le ayuden a reunir juguetes, ropa y golosinas para 60.000 pequeños, como en años anteriores.
“En 15 días veremos cómo va la campaña, tengo fe en la gente y estoy convencido de que la Telemaratón tendrá acogida porque todos amamos a los niños y queremos darles un regalo”.
Debido a un incidente con un camarógrafo, la COR pidió, a fines de octubre, su salida de El Alto. Obermaier construyó 30 templos y tiene hogares y escuelas para niños y jóvenes, ayuda a la gente que vive con sida y ahora ejecuta un centro para ancianos.
El padre agregó que la Telemaratón será el 16 de diciembre y la entrega de regalos el 22, en inmediaciones de la avenida Bolivia. En años pasados, la campaña se hacía visitando medios de comunicación, y la Telemaratón era transmitida por el canal estatal, pero en esta gestión la difusión será por canal 57, administrado por la fundación que él preside.