La calidad de vida en Bolivia mejoró el 2006, dice la ONU Mejora • El índice es fruto del comportamiento de la educación, salud e ingresos. Se subió de 0,687 a 0,692 con tendencia a mejorar.
ATENCIÓN MÉDICA • Una oculista examina a una paciente, en El Alto, el lunes 13, cuando se inauguró el oftalmológico en esa ciudad. La calidad de vida mejoró por este tipo de atenciones.
El informe sobre Desarrollo Humano 2006 “Más allá de la escasez: poder, pobreza y la crisis mundial del agua”, presentado ayer en Cochabamba por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), revela que Bolivia mejoró su nivel de desarrollo humano en los últimos años, aunque todavía existe un problema fundamental que es la extrema desigualdad en el país.
De acuerdo a la escala de niveles, el 2005 Bolivia registraba un nivel de IDH de 0,687 sobre 1; mientras que el 2006 se registra 0,692. Según la escala, para llegar al nivel medio alto, se supera el 0,7.
Para medir el desarrollo humano se toman parámetros de salud, educación e ingresos. El investigador Rodrigo Arce, que presentó el informe, explicó que el IDH aumentó por una subida en la esperanza de vida y la tasa de escolaridad. Pese a ello, en la región el país está por detrás de Ecuador, Paraguay y Nicaragua, y por delante de Honduras y Haití.
Arce dijo que “al ritmo actual es posible que se dé la transición de un nivel medio medio a un nivel medio alto en el desarrollo humano los próximos dos años”.
Indicó que esta proyección está sustentada en la evolución del Índice de Desarrollo Humano (IDH) en los últimos 30 años y en la tendencia de inversión pública en salud y educación del país.
La desigualdad se traduce en que “en Bolivia, el 20 por ciento más rico de la población se encuentra en los niveles más altos de desarrollo humano junto a Polonia, mientras que el 20 por ciento más pobre tiene un IDH igual al de Pakistán”.
Arce aclaró, sin embargo, que la información en los hechos corresponde a dos años antes, tomando en cuenta que los datos son construidos en ese lapso de tiempo en los 177 países.
En otro aspecto, el investigador destacó la importancia de superar el problema de desigualdad y la extrema pobreza “garantizando que se reconozca el derecho al agua”.