El funeral celebrado ayer por el ministro libanés de Industria, el cristiano Pierre Gemayel, asesinado el pasado martes, se convirtió en una manifestación política donde se criticó con dureza a la oposición libanesa pro siria y al presidente de ese país, Emile Lahud, también cristiano.
El asesinato de Gemayel agudizó la crisis política libanesa, que deja paralizado el país por la división de las fuerzas políticas en dos vertientes que parecen irreconciliables, pro y anti-sirios.
Al término de los funerales, y ante cientos de miles de personas, el líder druso, Walid Yumblat; el suní Saad Hariri y el cristiano Samir Yeayea defendieron la creación de un tribunal que juzgue a los asesinos del ex primer ministro Rafic Hariri, en febrero de 2005. Beirut, EFE