Proliferan los ladrones que cortan la cara Hay jornadas en que los médicos atienden dos casos de personas asaltadas. Los fines de semana llegan hasta siete. Las víctimas son de la zona Sur, del Centro y de El Alto. Sus heridas son eternas.
Pasaba el mediodía del miércoles. En la sala de la Unidad de Cirugía Maxilofacial del Hospital de Clínicas, Omar (19) era atendido por la doctora Carla Loza. Él tenía una cortadura en el rostro, sobre el labio, cerca de la nariz. El día anterior fue asaltado en la avenida Buenos Aires.
Le intentaron quitar la mochila que llevaba unos tenis y un pantalón. No se dejó y golpeó al ladrón. Otros tres se acercaron y le pegaron. De repente, sintió algo en su rostro. Eran las 18.30 del martes. A pesar de lo que le pasó, tuvo suerte. La doctora Loza dijo que atendió casos más graves.
Según los cirujanos Carla Loza y Jaime Orozco, cada día llegan al hospital para ser atendidas entre una y dos víctimas de asaltos con el rostro cortado. Pero, el número de pacientes se triplica e incluso llega a siete los fines de semana.
“Las personas que son asaltadas con armas cortopunzantes tienen desde 14 años hasta 50. Por lo general son casos de gente que se recoge de una fiesta o reunión tarde en la noche o retornan de un trabajo y hasta del colegio o del internet”, contó Orozco.
El galeno informó que los pacientes que atienden son jóvenes y adultos. Señaló que llegan de toda la ciudad e incluso de El Alto. Por ejemplo, de la Garita de Lima, la plaza Abaroa, la avenida 6 de Agosto, Villa San Antonio, Villa Fátima, la Ceja, la 16 de Julio, la avenida Camacho y Pampahasi.
El 20% de los pacientes que llegaron a la Unidad de Cirugía fueron asaltados entre las 20.00 y las 23.00. “Se dieron casos de adolescentes a los que les cortaron la cara, incluso sin quitarles nada. El 70% de los casos son de personas que no se resistieron a entregar el celular o el dinero, pero igual los delincuentes les hicieron daño”.
Los objetos con los que lesionan a las víctimas son navajas, estiletes y vidrios que están contaminados. “Cuanto más tiempo pasa sin atención la persona, los tejidos se dañan más”. La atención al herido, según Loza, debe hacerse lo más rápido posible, pues si pasa de las dos horas la sutura de la herida es más difícil.
“Hemos tenido pacientes que se han querido quitar la vida, porque así se hagan 10 ó 100 cirugías plásticas no desaparecerá la marca, tenemos cremas y métodos para disimular, pero siempre queda”.
A veces se optó por hacer interconsultas con el siquiátrico, pues el impacto en la persona es grande. “La sociedad los rechaza”.
Según contaron las víctimas a los doctores, los asaltantes andan en grupos de cuatro a cinco personas (jóvenes de 15 años y más, adultos, mujeres y hombres).
Varios de los ladrones también llegaron a consulta. Loza aseguró que ellos consumen corajina, una mezcla de coca, alcohol y thinner que los transforma “para no arrepentirse de nada”. La Policía corroboró este tema.
Orozco dijo que ellos están a la espera de las personas que salen de un bar o de las que están en estado de ebriedad. Dijeron que les siguen unas cuadras antes de atracarlos y herirlos.
Una época, relató Orozco, “no sabíamos cómo mandar o qué hacer para que los familiares vayan a comprar material para la curación de víctimas de asaltos. Ellos volvían también con la cara cortada. Se presentaron como cuatro casos de gente que fue al parque Triangular a comprar medicamentos y volvió asaltada y con heridas en el rostro”.
Hay casos, según Orozco, que llegan de otros nosocomios, pues el trabajo que estos médicos realizan es más especializado.
Para el coronel Adolfo Espinoza, director departamental de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), “las víctimas de asaltos no tienen protección”.
Según Espinoza, la mayoría de las veces el Fiscal retiene a los delincuentes durante ocho horas y los deja en libertad. En otros casos, les hacen devolver lo robado o firman un acta de conciliación. “No lo ven como un tema para hacer justicia. Pero, las víctimas también hacen la denuncia y luego no siguen el caso, se olvidan y dejan solos a los fiscales”.
A las víctimas les piden testigos y pruebas para el juicio; cuando no hay, nada se puede hacer.
Casos
“El más grave fue de San Antonio” JAVIER OROZCO. Médico cirujano maxilofacial
“Todas las heridas son impactantes, pero el más grave que recuerdo fue de Villa San Antonio. Ocurrió a principio de año. Recibimos un paciente con una cortadura desde la frente hasta el mentón y tenía otros cortes a la altura de la mejilla. Perdió el ojo derecho y quedó con parálisis facial. El paciente fue asaltado porque le querían quitar la chamarra y el celular. Según contó, puso resistencia y fue herido. Estaba en estado de ebriedad, le atracaron en la noche”.
“Presentaba una lesión circular” CARLA LOZA. Médico cirujano maxilofacial
“Un escolar fue a hacer reparar su computadora y estaba volviendo a su casa. El muchacho, según relató, vivía en el sector de las Mil Gradas, en la ladera oeste de La Paz. Lo agarraron entre dos tipos y le hicieron una incisión en la mejilla. Me imagino que le cortaron con un vaso, porque tenía una lesión circular. Tuvimos casos de niños que ni siquiera fueron atracados, pero les hirieron en el rostro sin motivo”.