En un año cargado de elecciones en América Latina, en EEUU el análisis de los últimos comicios en la región parece centrarse en una única pregunta: ¿el ganador es “amigo” del venezolano Hugo Chávez o de Washington?
Nuevo niño malo para la Casa Blanca, donde todavía resuenan los insultos que lanzó en septiembre en la ONU contra el presidente George W. Bush, al que calificó de “diablo”, “tirano” y “mentiroso”, Chávez es a todas luces punto de referencia obligado en EEUU a la hora de considerar los resultados electorales.
Muestra de ello, conocidos los primeros resultados de las presidenciales del domingo en Ecuador, que daban clara ventaja al izquierdista Rafael Correa, los diarios del lunes señalaban ya la potencial llegada de otro aliado de Chávez al poder en la región.
“Una victoria de Correa podría llevar a Ecuador hacia un grupo de países con presidentes izquierdistas, que incluye a Bolivia, Cuba y Nicaragua, aliadas del presidente Hugo Chávez”, señalaba The New York Times.
The Washington Post indicaba que “si Correa gana, Ecuador se unirá a Venezuela y Bolivia como (grupo de) países andinos con presidentes que son críticos de la influencia de EEUU en la región y abogan por un mayor papel del Estado en la economía”.
Ecuador se convertía así en uno más de los países latinoamericanos cuyas elecciones son evaluadas en EEUU desde una perspectiva comparativa entre alguno de los candidatos y el mandatario venezolano.
El propio Chávez dio argumentos para alimentar esto, al apoyar a candidatos con los que tiene afinidad. Washington, AFP