En San Francisco prohíben la venta de patitos de goma Medio ambiente • La ciudad californiana está obsesionada por el consumo de alimentos ecológicos y el rechazo a los productos nocivos.
Los patitos de goma que tanto gustan a los bebés pueden ser perjudiciales para su salud, según una ley que prohibirá su venta a partir de diciembre en San Francisco, la primera ciudad de EEUU en vetar juguetes fabricados con productos químicos que pueden ser nocivos a los niños.
El encontronazo con la industria juguetera no sorprende a nadie en una ciudad obsesionada por el consumo de alimentos ecológicos y pionera en medidas de protección medioambiental que ya prohibió hace 10 años el uso de los pesticidas más tóxicos en las zonas municipales.
Ahora, San Francisco busca que se prohíba la venta de juguetes y otros artículos para bebés, desde biberones hasta mordedores, que contienen productos químicos nocivos para la salud.
Se trata, concretamente, de cerrar al paso a los ftalatos, un químico sospechoso de causar cáncer y daños en el sistema reproductivo y que se utiliza para ablandar el plástico.
Europa prohibió ese producto en este tipo de artículos en julio, pero San Francisco quiere ir más allá y convertirse en la primera ciudad del mundo en vetar otro componente presuntamente cancerígeno que se utiliza en la fabricación del plástico transparente llamado bisfenol.
El Consejo de Supervisores de San Francisco adoptó la medida de forma unánime bajo el “principio preventivo”, o sea mejor equivocarse del lado de la cautela para proteger a los niños.
Como era de esperar, la idea ha caído como una bomba en la industria juguetera, que interpuso una demanda bajo el argumento de que las leyes estatales de California están por encima de las ordenanzas municipales.
“El Gobierno de EEUU siempre ha sentido que lo que está en el mercado es perfectamente seguro para el consumidor”, dijo Jeff Holzmann, presidente de Goldberger Doll Manufacturing, una empresa fabricante de muñecos de goma.
Ocurra lo que ocurra en los juzgados, lo cierto es que la iniciativa pone sobre la mesa un problema que cada vez preocupa a más padres y expertos como Joel Tickner, profesor de salud medioambiental y consultor para el Gobierno de EEUU.
Tickner señala que las leyes federales que regulan los componentes químicos en productos para niños son débiles, ya que requieren que se tengan en cuenta los costes que acarrearía la implementación de alternativas.
Nadie sabe a ciencia cierta qué productos contienen esos componentes. San Francisco (EEUU), EFE