Las leyes del país no protegen a los portadores del VIH SIDA • Hoy se recuerda el Día Mundial contra el Sida. En Bolivia no hay políticas integrales y claras que libren a las personas con esta problemática del marginamiento y la estabilidad laboral.
Las personas portadoras del VIH en el país se encuentran sin un marco legal adecuado que las proteja de acciones discriminatorias a nivel social y laboral, según denunció ayer el director ejecutivo de la Asociación Más Vida, Jorge Herrera, institución que trabaja con quienes enfrentan esta problemática.
El presidente de la Asociación Boliviana para la Prevención y Control de Infecciones de Transmisión Sexual (ABITS), Freddy Tinajeros, dijo que en el país se tiene registrados 2.121 casos notificados desde el año 1984, hasta el tercer trimestre del 2006. Actualmente se calcula que en el país hay unos 1.900 portadores.
Al recordarse hoy el Día Mundial contra el Sida, Herrera señaló que en Bolivia hay sólo una Resolución del Ministerio de Salud Nº 0711, del 1 de diciembre de 2001, que, entre otras cosas, establece que ningún empleador del país debe despedir a una persona que adquirió el sida. Agregó que hay un proyecto de Ley de Prevención del Sida que aún no fue aprobado y que está en manos del Senado.
Herrera lamentó, sin embargo, que en los hechos esa resolución ministerial es totalmente desconocida por los empleadores, quienes la incumplen.
Como ejemplo citó algunos casos como el de una joven que era preventista en una empresa y que fue expulsada de su fuente laboral porque su condición de “portadora” llegó a oídos de los jefes. Peor aún, añadió, en el caso de un hombre que falleció víctima de esta enfermedad y su esposa no pudo acceder a su cargo, como establecía el reglamento, porque los ejecutivos de la empresa tenían la sospecha de contagio.
Un tercer caso es el de un hombre de 36 años, quien fue obligado a jubilarse a esa edad con el pretexto de que se encontraba delicado de salud y así lo alejaron de la institución vinculada a temas de aduanas.
Pero el marginamiento no se da sólo en el ámbito laboral. Muchos diagnosticados sufren el revés de su propia familia que, de alguna forma, los aleja de una vida normal, debido a la falta de conocimiento sobre las formas del contagio. En criterio de Herrera, el desconocimiento social de la enfermedad es un elemento fundamental que incide en su marginamiento.
“El sida viene acompañado del estigma y la discriminación de la población que se encuentra desinformada, esto hace que una persona con VIH no sea aceptada libremente en el medio social, y pasa sus días cuidando su confidencialidad para no ser rechazados”, indica el investigador.
En cuanto a la respuesta social, Herrera explica que existen cuatro olas de impacto. La primera se da a nivel personal, cuando se enteran que son portadores del VIH; la segunda tiene que ver con el medio familiar y amistades, cuando su entorno se entera; la tercera está relacionada a las ocupaciones y áreas geográficas, donde existe mayor prevalencia de portadores, y la cuarta, relacionada con las comunidades, donde naciones se encuentran comprometidas, como en África. En el país, se vive una ola de impacto dos más a nivel familiar y de entorno social, expresó.
Entre los factores que influyen para la diseminación del sida en el país, apunta, están la condición social de la mujer “que no puede negociar el uso de preservativos por el machismo”, las tradiciones y tabús en torno al sexo, la falta de conocimiento sobre las formas de contagio, la elevada prevalencia de infecciones de transmisión sexual y la falta de confidencialidad de parte de los centros de salud. Otro factor que en los últimos tiempos cobró importancia es la pobreza, en la que se incluye a la prostitución.
“Me tenían miedo como si fuera un leproso”
“Cuando recibí el diagnóstico y empezó la etapa sintomática, la gente de mi barrio empezó a notarlo y me aislaron, me tenían miedo como si fuera un leproso”. Con esas palabras, un afectado por el virus, quien prefiere mantenerse en reserva, dio a conocer su experiencia acerca de la discriminación que sufrió.
Así como él, miles de personas en el país sufren la discriminación de la sociedad. Entre los síntomas más frecuentes están la pérdida acelerada de peso, tos persistente, que en algunos casos deriva en tuberculosis, y en la caída del cabello, entre otras características, afirmó ayer el entrevistado.
“Cuando me enteré, trabajaba en una tienda y por suerte tuve el apoyo de mis jefes, pero no pasó lo mismo cuando acudía la unidad de Infectología en el Hospital de Clínicas. Allí, las enfermeras me hicieron sentir mal. No me daban mis medicamentos a la hora, se acercaban para atenderme con guantes y el servicio de limpieza divulgó mi condición a todos en el hospital, así que los pacientes se incomodaron con mi presencia, allí no respetaron mi confidencialidad. Pasó un mes, no resistí más, así que me salí del hospital”, recuerda.
“La falta de información hizo que mi familia reaccione mal al principio. Ahora me apoyan y saben que no los contagiaré. Sin embargo, creo que los medios deben informar sobre las formas de transmisión, eso ayudaría a reducir nuestro aislamiento”, añadió.
EL sida puede afectar a cualquier persona
Contagio • Las únicas tres formas de contagio son por una relación sexual (vaginal, anal o bucogenital), la vía sanguínea y de madre a hijo o perinatal.
Mitos • Las conjeturas que se tejen por la falta de información coadyuvan de sobremanera a la discriminación de los afectados.
Ley • Sólo una resolución del Ministerio de Salud —que no se cumple— ampara a este sector de la población.
Prejuicio • Erróneamente se piensa que este mal afecta sólo a trabajadoras sexuales, homosexuales o gente que mantiene relaciones sexuales con muchos.
Propuesta • Para prevenir el sida, la Asociación Más Vida propone educar en el tema sexual a los alumnos desde la Primaria.
Políticas • Se requiere una atención integral a la problemática desde el Estado, las ONG y los afectados con el virus.