Al parecer, el “empate catastrófico” no existe, de acuerdo con el cómputo oficial del Referéndum Constituyente y Autonómico. En realidad, lo que se ha producido el 2 de julio es una victoria simple pero no absoluta del Movimiento al Socialismo (MAS). En todo caso, lo que ocurrió es que la mayoría ciudadana votó en contra del partido gobernante.
Si se dividen los votos obtenidos por el MAS (1.322.656) sobre el total de los votos emitidos (3.233.602), el porcentaje que logró es del 42%. Y si se divide sobre el total de inscritos (3.713.376) el MAS obtuvo únicamente el 35% de los electores inscritos para votar.
Algo que debería esclarecer la Corte Nacional Electoral (CNE) es la razón por la que se invalidan los votos en blanco (417.399) y los nulos (108.565). El hecho real es que los ciudadanos que han votado de una u otra forma concurrieron a la votación y manifestaron su decisión. Cuando fui vocal de la Corte Electoral de La Paz simplemente se cumplía con la fórmula, sin que nadie atinara a explicar el motivo de esta medida.
Ahora, meditando al respecto, encuentro que no hay un justificativo. Las personas que votaron en blanco alcanzan a la respetable cifra de 417.638 (13,32%), porque no han encontrado la candidatura que satisfaga sus expectativas, pero lo valedero es que han participado en la justa electoral. En cambio, cuando se anula el voto de 108.565 (3,46%) electores, puede tenerse hasta tres explicaciones.
La primera, que exterioriza su repudio a la democracia o por lo menos a la consulta popular; la segunda, que ideológicamente es anarquista, por tanto no cree en los procesos electorales; y, la tercera, concurre a las urnas por obligación, pero no quiere tener problemas en los bancos y en las oficinas públicas, donde durante tres meses exigen la tarjeta que hace constar su concurrencia al acto electoral.
En la suma de los votos en blanco y los nulos se tiene un total de 525.964 sufragios que han sido invalidados en el cómputo oficial. A este total se pueden agregar los 525.818 ciudadanos que optaron por la abstención (16,78%). En consecuencia, 1.051.782 electores quedaron al margen del Referéndum Constituyente y Autonómico.
Con las anteriores cifras, se establece que el MAS no tuvo el 50,72% del electorado nacional, como le adjudicó la CNE. En el mejor de los casos puede decirse que logró el 42%, en tanto que el resto de los electores (58%) no votó por el MAS. Este guarismo sería todavía mayor si se tomara en cuenta el 16,78% de abstención.
Por todo ello, el partido de gobierno no tiene por qué ser tan soberbio y mucho menos pretender imponerse en la Asamblea Constituyente, al resistirse a la votación de los dos tercios.
*Alberto Zuazo Nathes es periodista.
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