En realidad, desde siempre, hablando de la vida política nacional, se ha escuchado la necesidad de dialogar y concertar. Ha sido política de los gobiernos democráticos y hasta de las dictaduras. Actualmente, casi todos los días las autoridades de turno hablan de su predisposición de dialogar, sobre todo cuando existen medidas de presión que, una vez más, se han vuelto el pan de cada día.
El tema del respeto a la ley de convocatoria que establece dos tercios para los acuerdos en la redacción de la nueva Constitución Política del Estado, es el punto más importante de la agenda nacional. La aprobación sui géneris de la nueva ley de tierras, en una amañada reunión de senadores, con la presencia de suplentes no autorizados por titulares y de titulares que optaron por el cambio, pero no de estructuras sino de bando, formando una pequeña pero efectiva comparsa de los ´Judas´, la aprobación de los nuevos contratos sobre hidrocarburos, los acuerdos militares con Venezuela y algunos otros, aprobados apresuradamente en una sesión congresal anormal, por decir lo menos, en la que el Presidente del Senado se atropellaba leyendo los textos de los documentos, constituye un sistema de trabajo de legalidad cuestionada.
Aunque es preocupante lo que ha pasado, lo primordial para todos los sectores del país es la nueva Constitución que debe normar la vida de todos y cada uno de los bolivianos, por lo que su aprobación requiere de la participación de mayorías y minorías si se quiere seguir hablando de democracia. Para alcanzar ese objetivo, no hay otro camino que la concertación.
El pasado domingo, en la ciudad de Sucre, precisamente con la pregonada predisposición de concertar, se reunieron el Presidente de la República, el Vicepresidente, la directiva de la Constituyente, organizaciones sociales, Prefecto del Departamento, Viceministro de Coordinación Gubernamental, los representantes cívicos de todo el país con excepción de Potosí y Beni y los jefes de bancada. Se inició un diálogo de sordos, cubierto por la televisión estatal solamente cuando participaba el bloque oficialista, oportunidad en la que el señor Presidente manifestó su profundo respeto por la independencia de la Asamblea Constituyente, aclarando que él no podía influir en el ánimo de los constituyentes, a sabiendas de que por medio del señor Vicepresidente, no sólo se influyó, sino que se dieron instrucciones precisas para actuar de una u otra manera en más de una oportunidad.
Sin embargo, después de la sesión del Senado a la que nos hemos referido, en la fiesta preparada en el hall del Palacio de Gobierno, en encendido discurso, el mismo Presidente afirmaba que se cumplió el objetivo que buscaba y que la próxima meta era la Constituyente, instando a los sacrificados marchistas a trasladarse a Sucre para ejercer presión. ¿Por fin, en qué queda el respeto a la independencia?
Los discursos diferentes están confundiendo a la opinión pública. Otro caso es el llamado, desde Cuba, que hizo el presidente Morales convocando a varios países a luchar contra Estados Unidos, en un momento previo al viaje de una delegación boliviana a Washington con la misión de gestionar la ampliación del ATPDEA.
La intención de fiscalizar el movimiento económico de las prefecturas es buena ciertamente, pero la verdadera intención de establecer un mecanismo que permita la censura de aquellas que están lideradas por prefectos opositores al régimen, para librarse de ellos, es mala, porque implica tomar el poder total, sistema político que se llama precisamente totalitarismo.
No puede haber diálogo y concertación efectiva con doble discurso porque se pierde confianza en el país y se pone en duda la palabra del Primer Mandatario que actúa de acuerdo con el interés y a la conveniencia del partido gobernante. La crítica no es sólo al Gobierno, sino a la oposición, cuya falta de capacidad para unirse y trabajar patrióticamente es la mayor fortaleza del oficialismo. El diálogo y la concertación sólo pueden servir al país si quienes intervienen, sean de uno u otro bando, reemplazan el cinismo por la sinceridad y por el amor a esta pobre patria que es de todos los bolivianos.
*Gastón Solares Ávila es empresario privado.
Las autonomías en el centro del debate
El tema de las autonomías se ha instalado en el debate nacional y es constitutiva de las confrontaciones políticas actuales. Lejos de asociarse con una sola visión —normalmente vinculada al movimiento cívico del oriente—
¿El “empate catastrófico”?
Al parecer, el “empate catastrófico” no existe, de acuerdo con el cómputo oficial del Referéndum Constituyente y Autonómico. En realidad, lo que se ha producido el 2 de julio es una victoria simple pero no absoluta del Movimiento al Socialismo (MAS).
¿Consigna o consenso?
En aproximadamente ocho meses deberán concluir las sesiones de la Asamblea Constituyente. Para aquel entonces deberá existir un proyecto de Constitución que será sometido a un referéndum nacional que deberá aceptar o rechazar dicho documento.
Chile se nos va
No arquee las cejas mi querido lector. Como estas notas se publicarán este jueves, no estoy informando que la Delegación Chilena hubiera decidido marcharse de Cochabamba, de la Segunda Cumbre Latinoamericana