El ejército de Chile siguió de cerca la suerte de su otrora líder, el ex dictador Augusto Pinochet, mientras se dispone a dejar atrás y reconvertir la herencia del viejo general que hizo de la institución un factor de poder, según expertos consultados por la AFP.
El Ejército mantiene una fuerte influencia sobre el Gobierno en Chile pero tiene hoy un mayor compromiso con la democracia y los derechos humanos, refrendado con una declaración del ex comandante Juan Emilio Cheyre, quien en julio de 2004 anunció un "nunca más" de los militares en la vida política del país.
"Hay una nueva generación de militares con otra mentalidad, distante de lo que representa la etapa de Pinochet", declaró a la AFP Sebastián Briones, académico de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y experto en el área de Seguridad y Ciudadanía.
"No hay que esperar cambios bruscos en el ejército chileno si Pinochet muere, pero sí una reforma a futuro", opinó.
La enfermedad de Pinochet reflotó el tema del protocolo que deberá seguirse cuando muera.
El Gobierno acordó con el Ejército que la Fuerza asumirá todo el protagonismo en una futura despedida con honores al general, aunque muchos militares jóvenes admiten que se trata de una situación no deseada para una institución que debería distanciarse de Pinochet y acercarse más a la sociedad. Santiago, AFP