El primer ministro israelí, Ehud Olmert, se afanaba ayer por deslindar el conflicto árabe israelí de la situación en Irak, al manifestar abiertamente su desacuerdo con el informe Baker, que hace temer a Israel un cambio de rumbo en la política de EEUU.
El informe estadounidense sobre Irak, elaborado por una comisión copresidida por el ex secretario de Estado James Baker, recomienda que EEUU se comprometa en favor de la resolución del conflicto entre israelíes y palestinos, así como la retirada israelí de la meseta siria del Golán a cambio de un acuerdo de paz entre Siria e Israel. "El informe no refleja la postura de EEUU, sino una opinión en ese país. Es ante todo un asunto interno estadounidense", declaró Olmert durante un encuentro con la prensa en Tel Aviv.
"Por lo que respecta a establecer una relación entre el problema iraquí y el problema de Oriente Medio, tenemos un opinión diferente y, que yo sepa, el presidente (estadounidense, George W.) Bush también ha tenido en los últimos años una opinión diferente", añadió Olmert, quien insistió en que son temas diferentes. Tel Aviv, AFP