Notas agridulces para el rock Con veinte lanzamientos de discos, el 2006 fue un año propicio para el rock paceño. Sin embargo, la cantidad no responde, en todos los casos, a la calidad de las obras.
Una de cal por otra de arena. Agridulce es el primer adjetivo que viene a la cabeza sobre este 2006 en cuanto a música. Han aparecido nuevos discos como nunca antes, pero se nos van el Equinoccio y Pato Peters, instituciones del rock paceño, fundamentos para la promoción de nuestra música. He aquí un breve repaso de este año.
2006 ha sido uno de los años con más discos en la historia paceña. Además de los primeros intentos serios por salir al mercado internacional de una banda local (Alcohólika), se produjeron alrededor de veinte placas en el mercado local, entre las que están Los Tocayoz, Hate, Mary Jane\'s Affair, Unit, Acid Abigail, Buscando a Gozálvez, Dr. Jet, Falso Conejo, Pogo, Puma Punk, Rocktrotters, Die Ecke, Muñecas Rotas, Bridgit... Muchas bandas jóvenes y menos jóvenes que acompañan a los que podrían ser los trabajos más sólidos de este año: Hidrometeoros 2 de Llegas, Hoy de GoGo Blues y Elamordased de Kimo; tres discos de bandas de gente con una gran experiencia musical.
Poco a poco se van cubriendo todos los estilos musicales universales —también se va afinando nuestra auténtica fusión con lo andino—; no nos falta imaginación en cuanto a letras, melodías y diseño gráfico, pero más que nunca, debido a la cantidad de discos, se ha notado la falta de producción musical.
Este fenómeno obedece a muchos factores, como que existe poca predisposición de nuestros músicos a escuchar consejos, sobre todo en las bandas jóvenes, demasiado seguras de sí mismas. Gente como Gigio Díaz, Gonzalo Gómez o el mismo Pato Peters tienen un bagaje musical muy amplio que puede servir a mejorar sustancialmente un trabajo antes de que salga a la calle.
Que la mayor parte de las bandas vaya a ProAudio en búsqueda de un buen sonido, sólo soluciona una parte del problema. ProAudio no es un consultorio musical y no va a hacer maravillas ni crear a los nuevos Octavia. Ni qué decir de los estudios caseros que abaratan costos pero que brindan pocas garantías. Con poca producción, y deficiente promoción, es el fan quien termina pagando los platos, quien tiene que lidiar con discos difíciles de digerir.
A ello se suma el detrimento de la industria rockera: No bastó con el adiós al Equinoccio 2, a principios de año, que fue suplantado por un bailódromo bastante concurrido. El Equinoccio cierra después de más de una década de música en vivo; definitivamente, la mayoría de las bandas no vende. Es cierto que entre los dos Equinoccios se quitaban público uno al otro, pero pasar de dos a cero es muy preocupante. El motivo básico para quedarnos sin “el Equi” parece ser el señor dinero.
Aparte de Llegas, Atajo u Octavia, pocas bandas pueden llenar un local de grandes dimensiones, tal vez sólo cuando presentan un disco nuevo. Pocos grupos tienen un público amplio, que vaya más allá de sus amistades.
La saturación es sin duda otra causa para la escasa afluencia de público: normalmente las bandas comunes tratan de tocar cada quince días las mismas composiciones y covers; el resultado es la progresiva descertificación. El dilema que se presenta a las bandas es en este caso: tocamos para que la gente baile (te aseguras tres presentaciones a la semana) o tocamos menos y ganamos menos (porque claro, el dinero lo dan los conciertos y no los discos, peor a precio pirata).
El panorama no se ve muy claro para las bandas paceñas. Se podría pensar en una sala de conciertos con una política más fría, donde ya no se reparte el cover, sino donde se alquila la sala, pasando el riesgo del local a la banda o a sus productores. Se puede tratar de tocar las puertas de algún patrocinador, varias bandas ya lo hacen, y depender del presupuesto de espectáculos de Viva, de Axe o alguna marca. Por último, siempre se podrá tocar en alguno de los otros locales aún disponibles en la ciudad, de los cuales la mayoría no brinda un mínimo de sonido, capacidad y calidad. No hay que hacerse ilusiones con los poderes públicos; tienen mucho tufo político y no pueden ni con el Festijazz, otra rareza occidental sin duda.
En este año no sólo se va el Equinoccio, también se retira el único “pato al aire”, y con él un largo ciclo del programa Rockandbol y un corto intento de crear los premios del mismo nombre. En el caso del programa radial, el único basado en rock boliviano y con alcance casi nacional, es probable que salga al aire algún otro personaje que garantice la continuidad de sus objetivos. En el caso de los premios RockandBol, éstos eran un esfuerzo individual que al parecer sólo recibió como recompensa tomates verbales de un público aún inmaduro y del ombliguismo de las bandas. Por lo tanto, volvemos a la casilla cero y nos quedamos sin reconocimiento para la cantidad de discos aparecidos este año. No vemos radios o cadenas de televisión que estén interesados en producir algo semejante; el riesgo en la música lo toman pocos valientes.
Pero, consuelo o verdad, siempre nos quedará la música. Este año ha traído una buena cosecha y a estas alturas sólo nos queda ponernos las bragas rojas y pedir nuestros deseos para el año que viene: que haya más calidad en la música, que el público local compre discos (un disco original al año no hace daño) y vaya a los conciertos, y que aparezcan nuevos emprendedores que se arriesguen por nuestras bandas.
En el 2007 nos esperan, para empezar, Octavia y Deszaire, y luego Quirquiña, Scoria, Facto Alfa, Lapsus, Ciudad Líquida, Ra-beat y muchos más. Y empezará la época de los DVD, con Atajo y Llegas como primeros platos. ¡Feliz año!
Los temas
Revelaciones • Los Tocayos, Hate, Mary Jane\'s Affair, Unit, Acid Abigail, Buscando a Gozálvez, Dr. Jet, Falso Conejo, Pogo, Puma Punk, Rocktrotters, Die Ecke, Muñecas Rotas, Bridgit, lanzaron discos en el 2006.
Consagradas • Se sumaron: “Hidrometeoros 2” de Llegas, “Hoy” de GoGo Blues y “Elamordased” de Kimo.
Intercionalización • Alcohólika y Octavia presentaron CD en mercados extranjeros.