Cuando el adversario es fuerte, tiene audacia, y golpea sin piedad, hay que devolverle los golpes, uno por uno, si se puede. La oposición, timorata, ha tenido que fortalecerse con el apoyo de algunos comités cívicos para frenar el descarado desenfado con que el MAS quería elaborar, a su sazón, la nueva Constitución, en ese gran chiquero que se ha convertido la Asamblea de Sucre. Lo de los dos tercios ha sido un frenazo a la marea masista, pero, además, un frenazo con toda la justicia del mundo. Dejó como lección algo importante: que el MAS no es todopoderoso.
Perder ahora la presidencia del Senado sería un traspié imperdonable. Podemos ya falló con la pérdida de la presidencia del Senado el año pasado, cuando, a falta de un voto, no pudo conseguir ni el apoyo de UN ni del MNR. Fue algo de no creer. Hasta llegaron a decir algunos senadores de Podemos que no les interesaba luchar por el cargo. Ahora que la oposición se ha dado cuenta del valor del Senado y de la facilidad de obtener su presidencia, no se podría perdonar que volvieran a fracasar. Significaría un golpe fatal para quienes no desean someterse a las presiones de Evo Morales.
El MAS, siguiendo instrucciones del único que puede instruirles, ha decidido mantener en sus manos la presidencia de la Cámara Alta. Sabemos que pueden recurrir a todos los métodos habidos y por haber para lograr su objetivo. Ni la tentación en metálico estará ausente esta vez, como no lo estuvo en ese mismo hemiciclo hace unas semanas. El ofrecimiento de cargos dentro del propio Parlamento puede tentar a algunos, pero esa es una limosna absurda, tramposa, cochina, si se hace un balance entre obtener algunas migajas o tener al MAS doblegado, sin posibilidades de hacer lo que le dé la gana como hasta hoy.
¿Amenazas? ¿Vigilias? ¿Pedradas? ¡Seguro que las van a haber! Para eso piensan reunirse a partir de hoy, en Cochabamba, diputados, senadores, constituyentes, dirigencia nacional del MAS y sectores sociales, es decir la presión callejera. Van a tratar, sin muchas esperanzas de conciliación, el tema de los dos tercios y de las autonomías. Pero, además, examinarán el comportamiento de los ministros para ver si algunos tienen que irse a sus casas (deberían irse todos). Y lo otro será la presidencia del Senado. El MAS sabe que sin esa presidencia está listo o que, por lo menos, caminarán por un desfiladero resbaloso.
Van a alegar que tuvieron el 54 por ciento en las elecciones generales. No importa. Ese triunfo ya les ha dado todos los cargos habidos y por haber en el país. Van a reclamar por su 51 por ciento en la Constituyente. No importa. Ya tienen ese presidium, que es de terror. Van a decir que hay que respetar la democracia. No importa. Es totalmente democrático tratar de ganar la presidencia del Senado.
*Manfredo Kempff Suárez es escritor y diplomático.
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