El inicio del 2007 fue celebrado en el mundo con fuegos artificiales y un tradicional ambiente festivo, pero los atentados mortíferos aguaron la fiesta en España y Tailandia.
Cerca de un millón de personas acudieron a la célebre Times Square, en el corazón de Nueva York, para festejar la llegada del Año Nuevo, en medio de un gran dispositivo de seguridad ante temores de represalias por la ejecución, el sábado, del ex presidente.
En Madrid, el atentado cometido el sábado por ETA en el aeropuerto de la capital, provocó la suspensión de un espectáculo de luz y sonido. Con todo, decenas de miles de madrileños se reunieron como es usual en la céntrica Puerta del Sol.
En París, centenares de miles de personas, 400.000 según la policía, celebraron sin incidentes la llegada del 2007 en los Campos Elíseos. Mientras, en Nantes (oeste de Francia), medio millar de manifestantes desfilaron con el lema "2007 no pasará ", para decir "No al 2007", una contra-celebración que están dispuestos a repetir el año próximo en la capital.
En Gran Bretaña, fuegos artificiales, conciertos y celebraciones exteriores se suspendieron en varias ciudades del noroeste para garantizar la seguridad ante las fuertes tormentas.
América Latina recibió el Año Nuevo en la medianoche del domingo con los cada vez más grandes espectáculos de pirotecnia, donde al usual despliegue de euforia en Río de Janeiro se sumó un enorme festival en la costa de Chile, mientras en la capital mexicana se rompió una piñata gigante.
La despedida del 2007 estuvo teñida de tristeza en Bangkok, donde la explosión de una serie de bombas causó tres muertos y unos 30 heridos, entre ellos nueve extranjeros. Nueva York, AFP