Después de la Cumbre Sudamericana llevada a cabo en Cochabamba en diciembre pasado, para este mes de enero están programados varios eventos con indudables repercusiones sobre el clima político y las capacidades de cooperación que finalmente se establezcan entre los países de América del Sur. Ya ha ocurrido en efecto la toma de posesión del presidente Lula en el Brasil para su segundo mandato y en las próximas semanas hará lo propio el presidente Chávez en Venezuela. Se inserta en este contexto también la asunción a la Presidencia del Ecuador de Rafael Correa, y está prevista luego una Cumbre del Mercosur a realizarse en Brasilia.
Los mandatarios de Bolivia, Brasil, Ecuador y Venezuela tienen en sus manos un conjunto de decisiones trascendentales sobre la integración sudamericana. Cabe recordar en efecto que Venezuela ya ha abandonado el año pasado la Comunidad Andina para incorporarse como miembro pleno al Mercosur. Bolivia, por su parte, ha solicitado formalmente hace pocos días su incorporación también como miembro pleno de ese mecanismo, aunque sin abandonar la CAN. En el caso de Ecuador no existe todavía una decisión conocida, pero hay indicios de que podría inscribirse dentro de la corriente iniciada por Venezuela, no obstante los acuerdos adoptados para que sea una personalidad ecuatoriana la que asuma la Secretaría General de la CAN.
Tal abandono de algunos países del mecanismo andino está parcialmente compensado por la reincorporación de Chile a la Comunidad Andina, de modo que no es correcto afirmar que la tendencia central y definitiva en América del Sur consista en un debilitamiento de la CAN, acompañado de un fortalecimiento paralelo del Mercosur. Y esto porque los argumentos para la migración de un mecanismo a otro son hasta este momento casi exclusivamente de orden político e ideológico, sin garantía alguna de que las razones argüidas para dejar la CAN desaparezcan automáticamente en el contexto del Mercosur.
Baste recordar los severos juicios emitidos por el presidente Chávez en Cochabamba sobre la caducidad de ambos mecanismos, que no fueron secundados ciertamente por los otros mandatarios, y menos por Evo Morales o Lula. Pero la tormenta ya está anunciada.
Llama pues la atención que, después de Cochabamba, nuestra Cancillería hubiera solicitado la graduación del país dentro del Mercosur, del cual ya es observador, y esto en circunstancias en que no está en absoluto claro el futuro de un mecanismo en el cual casi todas las relaciones bilaterales atraviesan por una coyuntura de tensiones y conflictos antes que de cooperación y acercamientos mutuos.
Es cierto que la situación entre los países andinos también está tensionada por nuevos conflictos, que se añaden a los antiguos diferendos bilaterales. Pero eso no justifica que Bolivia, que ejerce pre- cisamente la presidencia pro témpore de la Comunidad Sudamericana en construcción, se incorpore voluntariamente a un escenario de conflictos reales y pugnas hegemónicas donde no tiene nada que ganar y sí mucho que perder.
El costo económico de esta decisión política puede ser cuantioso si se toma en cuenta, entre muchas otras cosas, que Bolivia podría verse obligada a adoptar el arancel externo común del Mercosur, además de que aumenta la probabilidad de que el país pierda definitivamente los beneficios del tratamiento preferencial de sus exportaciones a los EEUU, que comparte todavía con las otras economías andinas.
*Horst Grebe L. es economista.
Fuimos soldados
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La “Agenda 25”
Este 2007 Bolivia va a cumplir 25 años consecutivos de vida en democracia. Sería menester que los meses que quedan hasta llegar a tal aniversario los dedicáramos a valorarla críticamente y a reafirmar el compromiso existencial que tenemos con ella.
La alegría
Hay gente que de la pena hace un nido. Individuos que se enroscan en su propio dolor y permanecen para siempre dentro de él, creyendo que, por haber sufrido, el mundo entero está en deuda con ellos. Todos conocemos gente así.
La libertad en tobogán totalitario
Yo que hoy lo critico, mañana tendría la hidalguía de felicitar a un Evo Morales convertido en exitoso mandatario, presidiendo un país bullente como un colmenar solidario, laborioso y productivo.