Evo decide ejecutar su plan al margen de la Asamblea El Presidente confesó que se dio cuenta que aún no podrá hacer cambios profundos en la Constituyente y por eso los hará en el Gobierno. Para ello pidió a sus ministros y parlamentarios trabajar con mayor dedicación e intensidad.
LISTOS PARA EL EXAMEN • Los ministros de Evo Morales se ubicaron ayer en primera fila para escuchar los discursos. En la tarde, ellos expusieron sus informes de gestión.
Ante el retraso de la Asamblea Constituyente, el presidente Evo Morales decidió conducir su “revolución democrática y cultural” desde el Gobierno. Para ello pidió a las organizaciones sociales acompañar este proceso.
Para lograr ese objetivo, Morales conminó a los ministros, viceministros, parlamentarios y constituyentes, que desde ayer participan en la reunión de evaluación del oficialismo en Cochabamba, a trabajar con mayor dedicación e intensidad.
“Después de la instalación de la Asamblea Constituyente, el 7, 8 de agosto me dije: los cambios estructurales son tarea de la Asamblea Constituyente, yo me abocaré hasta que termine la Asamblea Constituyente a temas sociales. Pasó meses y llegó un día en una conversación con Álvaro (García Linera), con algunos ministros; a sus dos o tres meses (del inicio de la Asamblea) me di cuenta que los cambios profundos, las transformaciones no van a estar todavía en la Asamblea Constituyente; el cambio, la revolución democrática y cultural está en manos del Gobierno junto a los sectores sociales”, dijo Morales ante unas 300 personas a los líderes de los sindicatos afines al oficialista MAS.
El vicepresidente Álvaro García Linera coincidió en que sólo la “movilización de la sociedad y una gran capacidad de gestión transparente...harán que este proceso sea imparable”.
En esa línea, Morales pidió a los parlamentarios acompañar ese proceso con la aprobación de leyes prioritarias como la de lucha contra la corrupción e investigación de fortunas, el seguro universal de salud, la nueva ley de Educación, entre otras.
En la evaluación de gestión del Poder Ejecutivo, Legislativo y de la Constituyente, las mayores falencias se encontraron en la Asamblea, que después de cinco meses de inicio de sus labores no empezó con el tratamiento de las reformas constitucionales y no logra acuerdos sobre el mecanismo de votación.
Morales habló de reencauzar la Constituyente a través de una estrategia. “Tendremos una reunión para ver cómo mejorar la conducta de toda la Constituyente, no solamente de nuestros constituyentes. Si no hay cierta claridad difícilmente podemos garantizar que la Asamblea Constituyente sea un éxito”, dijo.
De hecho los mayores problemas que enfrentó el oficialismo surgieron de la Asamblea Constituyente. Cuatro regiones —Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija—, junto a los partidos de oposición, encabezaron medidas de presión para que ese foro respete los dos tercios de votos en la aprobación de las reformas constitucionales.
Paralelamente, dentro de la bancada constituyente masista surgieron voces que discrepaban con la postura de su partido y reclamaban por la injerencia del Poder Ejecutivo.
Ante eso, el presidente Morales advirtió que “la Asamblea Constituyente, en especial tomen nota nuestros asambleístas, no puede ser un desgaste para el movimiento político, ahí está la responsabilidad que tenemos”.
La presidenta de la Constituyente, Silvia Lazarte, dijo que los problemas que tuvo que sopesar ese foro se debieron a los obstáculos de la “derecha que no quiere Asamblea... pero gracias a Dios nosotros tenemos conciencia y por eso vamos a manejar como nos hemos propuesto”.
Para hacer posible los cambios profundos, el Presidente conminó a sus ministros a no abandonar La Paz los fines de semana y, a los parlamentarios, a no irse a sus regiones afectando el quórum.
“Me di cuenta que el cambio, la revolución democrática y cultural está en manos del Gobierno junto a los movimientos sociales”, Morales.