La salida de 64 funcionarios de la Caja Nacional de Salud en Santa Cruz causó un conflicto laboral que derivó en una huelga de hambre que este jueves cumplió 48 horas. Entre las acusaciones y las contraacusaciones se vislumbran intereses políticos.
Los huelguistas denuncian una suerte de masacre blanca para abrir espacios para seguidores del partido de gobierno y cuestionan el nepotismo que practica el nuevo administrador de la Caja, Rolando Aguilera, a quien acusan de incluir en la planta de funcionarios a su hija y otros familiares.
El afectado salió al paso para desmentir las acusaciones y desafió con dejar su cargo si se comprueba que existe algún familiar suyo trabajando en alguna repartición de esta institución.
Según Aguilera, no hay despidos como señalan los trabajadores, sino la rescisión de contratos con trabajadores temporales, excepto en el caso de tres funcionarios quienes habrían sido despedidos al confirmarse actos irregulares en el desempeño de sus funciones. Algunas de esas irregularidades, según la autoridad, están ligadas a la comercialización de medicamentos de la Caja en comercios privados.
Mientras las labores en la Caja empiezan a sufrir las consecuencias por el estado de emergencia que reina, el sindicato de trabajadores amenaza con radicalizar las medidas de protesta si el administrador de la institución no restituye a los expulsados y abandona el cargo. Cual una muestra del grado extremo del reclamo, los huelguistas procedieron a extraerse sangre para pintar carteles con el reclamo. Advierten que no están dispuestos a dejar su fuente de trabajo. Santa Cruz, ANF