El prefecto de La Paz, José Luis Paredes, protestó ayer por la determinación del Comando General de la Policía, de redistribuir hasta la próxima semana los recursos humanos de la institución, lo que restaría el número de efectivos que trabajan en La Paz, y criticó al presidente Evo Morales.
“La Policía asume las decisiones del Poder Ejecutivo y considero que el Gobierno está tomando varias determinaciones contrarias a La Paz. No sólo que no inició obras en una sola carretera, mientras que en Santa Cruz comenzaron seis. Lo mismo ocurrió con la distribución de ambulancias y motocicletas, pese a que tenemos más población. En presupuesto se nos dio menos, no se hizo ningún esfuerzo por mejorarlo. Ahora nos quieren quitar policías. Más adelante se irán médicos, maestros...”
El Prefecto complementó que el único pecado que tiene La Paz es tener una mayor aceptación hacia el Presidente, “y creo que abusa de la buena fe, de la confianza y del apoyo de los paceños. Eso no es justo y me parece que está obrando muy mal”.
Paredes propuso, como una salida a este tema, que el Ejecutivo, “como maneja bastante dinero del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), genere nuevos ítems y ponga más efectivos en otros departamentos. Desviste un santo para vestir a otro”.
El comandante general de la Policía, general Miguel Vásquez, anunció el domingo que hasta la próxima semana se redistribuirán los recursos humanos de esta institución. Informó que uno de los objetivos que tiene la Policía para este año es fortalecer la seguridad ciudadana. “En este momento estamos tratando de bosquejar varias acciones”.
Según un informe de la Policía, de mayo del 2006, en La Paz están destinados más de la mitad de los oficiales, clases y policías que hay en el país.
En Bolivia hay 25.722 efectivos. 13.450 están en La Paz. 12.272 están distribuidos en ocho departamentos. Sin embargo, el 80% de los oficiales se encuentra en los departamentos del eje.