“Una revolución dentro de la revolución” es el lema de un puñado de jóvenes artistas cubanos que han encontrado en el ritmo del hip hop el mejor instrumento para criticar al régimen castrista.
“En nuestros temas hablamos de la realidad que vive un cubano en la calle”, explica Humberto Cabrera (23), alias Papá Humbertico, en el rudimentario estudio de grabación instalado en su casa cerca de La Habana, lugar a donde llegan raperos de toda la isla a grabar sus canciones.
Uno de los temas habla sobre una Habana “donde no hay esperanzas/de donde el vivo se marcha”. Otra, en cambio, pide impulsar una “revolución dentro de la revolución” y fue compuesta por Cabrera y Yoandy González, alias El Discípulo, ambos del grupo Mano Armada.
“Ya hace bastante tiempo que venimos con la misma doctrina política. Hacen falta cambios, se nota que es necesario dirigentes jóvenes, ideas jóvenes, no queremos que vengan los americanos a mandar aquí, a privatizar las cosas, queremos todo como está, pero con ideas nuevas”, dice Yoandy, que pide a los jóvenes, en una de sus composiciones, “las cosas cambiar y la vida mejorar”.
De los 500 grupos de hip hop de la isla, sólo un puñado que cumple con ciertos presupuestos políticos y estéticos recibe ayuda de la Agencia Cubana de Rap (ACR), creada por el gobierno de Fidel Castro en 2002.
Édgar González (Edgaro), un rapero de 22 años cuyo dúo Doble Filo integra la ACR, subraya que hay diferentes conceptos sobre qué es ser “contestatario”.
“Señalar el problema no resuelve nada, el rap tiene un compromiso con la gente de ir más allá de lo que ya conocen, algo más profundo” y plantear soluciones, opina. La Habana, AFP