El ver a jóvenes de clase media arremeter contra campesinos me ha producido profundo asco y desazón. Se ha logrado escenificar una dinámica sobre la que han estado teorizando desde hace mucho tiempo quienes hoy en día gobiernan el país. Ver a k\'aras golpeando a t\'aras, o si tratamos de evitar el paternalismo, ver a k\'aras golpeándose con t\'aras, es dramático, principalmente porque ante nuestros ojos se hace realidad la peor de nuestras pesadillas. Bolivia se balcaniza.
Siento pena por los parientes de los dos muertos de la sangrienta jornada, la misma pena que se puede sentir por los de irresponsables que se matan manejando a alta velocidad y en estado de ebriedad, y es que, esos individuos han hecho algo completamente irresponsable, una persona tiene que saber que si se mete en una gresca multitudinaria, con gente armada de palos, piedras y machetes, está en realidad jugando a la ruleta rusa.
Lo del jueves, si consideramos a la cantidad de gente involucrada, a mí se me antoja más como un tinku que como un enfrentamiento de a de veras (por lo demás un tinku a veces cobra más vidas).Y ésta no es una apreciación cínica, sino que tiene que ver con el meollo mismo de la dinámica que se ha ido armando. ¿Hay acaso en este momento en Cochabamba una situación que realmente amerite arriesgar la vida por ello? La pregunta va a los dos bandos, en primer lugar a las huestes de don Evo Morales, pero también a los descendientes de las heroínas de la Coronilla.
En este entuerto, lo que más molesta de parte del Gobierno central es su impostura y cinismo, reclamar que el prefecto Reyes Villa hubiera hecho una ´provocación´ al sugerir un nuevo referéndum, es una desproporción. En otras palabras, se pretende que a los movimientos sociales, léase al Gobierno, no se los puede ofender ni con el pensamiento (¿será eso lo que llaman democracia radical?). Provocación ha sido el incendio de la Prefectura, la toma de la plaza principal, el bloqueo de la ciudad y el ocupar la plaza de las Banderas antes de que se inicie el acto cívico del miércoles.
Acusar al Prefecto de pedir independencia debido a su desafortunado lapsus, es una canallada, por lo demás, ¿dónde quedaría don Evo si tuviéramos que cobrarle sus propios lapsus, o sus malas construcciones gramaticales?, si hasta ha dicho que quisiera casarse con el Papa. En realidad el que se siga usando ese gaffe es una demostración de que el Gobierno no tiene verdaderos argumentos para promover la renuncia del ex edecán.
El jueves, el Vicepresidente ha echado el grito al cielo porque Reyes Villa dejó Cochabamba en momentos de crisis, ¿estaba en realidad recriminando por interpósita persona a Evo que se fue de parranda en medio de la crisis que ya había comenzado el martes, o era caradurez pura? Apuesto por esta segunda posibilidad, porque luego se lanzó a condenar a los partidarios del Prefecto por el uso de armas, algo absolutamente condenable por cierto, pero un individuo que se dedicó a organizar los ejércitos rojos, y que hace un par de meses ha declarado con gran emoción que aprendió a matar, no puede rasgarse las vestiduras por ese tema.
Los del Gobierno están logrando que los bolivianos nos odiemos entre nosotros, y lo peor es que seguramente creen que es por nuestro bien.
*Agustín Echalar es periodista independiente.
Semana de revelaciones
La realidad boliviana tiene la peculiaridad de sorprender, sobre todo a quienes se jactan de conocerla, o aspiran a predecir los hechos.
Un perdigón en el ala
Sobre los sangrientos acontecimientos ocurridos el jueves pasado en Cochabamba no desearía tomar otro partido que no fuera el de la pacificación. Pero si examinamos fríamente los hechos, déjenme escribir lo que pienso y lo que piensa mucha gente.
Época de cambios y cambio de época
Los cambios tienen que ver con la base económica pero no con el régimen económico-social, es decir, el capitalismo, que sigue intacto y nadie lo amenaza.
Estado rico e individuo pobre
Cuando se habla de economía, todos los regímenes políticos tienen la costumbre de presentar las cifras y a través de éstas presentar al país como el mejor de los mundos logrado por ellos.
El ojo que llora
Si usted pasa por Lima, trate de ver "El ojo que llora", en una de las esquinas del Campo de Marte, en el distrito de Jesús María. Es uno de los monumentos más bellos que luce la ciudad y, además, hay en él algo que perturba y conmueve.