La cantante y compositora paceña regresa al estudio de grabación luego de cinco años. El impulso para este retorno es su desempeño como concejala de La Paz.
Texto: Miguel Vargas S. • Fotos: David Guzmán / Archivo de Jenny Cárdenas
Fue su canto el que la llevó por giras internacionales, el que la sumergió en la vida política y el que la colocó en un asiento del Concejo Municipal de La Paz. Invitada por el alcalde Juan del Granado para ocupar su lugar como concejal, Jenny Cárdenas disfruta de un momento de plenitud profesional que la lleva hacia la cima de otra realización: la artística.
Para este 2007, la artista paceña tiene previsto el lanzamiento simultáneo de una caja con cinco discos con grabaciones que no se publicaron y un trabajo nuevo para marcar su retorno luego de cinco años alejada de los estudios. Nuevas vivencias y proyectos son los que esta voz del canto latinoamericano comparte con ESCAPE.
Surge un nuevo material luego de un largo tiempo de ausencia junto a otros cinco trabajos inéditos. Estoy sacando este disco después de casi cinco años, tiempo en el que de todas maneras he seguido haciendo investigación en música boliviana. Lo que presentaré ahora en su mayoría son composiciones propias. Sucede que en los 10 años en que he trabajado en música he tenido otro tipo de presentaciones. He grabado un disco en Londres que ha quedado en el camino. También está El otro cantar, que he sacado en Pro Audio en el año 90. Para ese disco compuse también una serie de canciones que no llegaron a salir y grabé en estudio solamente en guitarra y voz, que es tal vez un poco intimista, pero son materiales que quedaron en el camino y que hoy tengo la posibilidad de compartir con el público.
¿Cuál es el motivo de tantos lanzamientos en una sola entrega? Como cantante profesional saqué el primer disco el año 82, pero no estoy haciendo una presentación como aniversario, no. Yo sigo, siempre estuve, siempre canté. Lo que no tuve fue la oportunidad como ahora de poder cantar en paz, pues se equilibra mi vida como profesional, pues me realizo así en el Concejo Municipal y es una importante inflexión en lo que ha sido mi vida como música. Siempre he tenido una inquietud que no me dejaba tranquila, el entrar en algún momento a trabajar en un espacio político. Yo he cantado siempre en contextos políticos y culturales.
¿La relación con la música surgió entonces a través de la política? Esos años iniciales he estado dedicada principalmente a cantar en eventos que tenían como eslogan la recuperación de la paz en Palestina, por Cuba, por Chile... Estaban los aniversarios de significación como el de Túpac Katari o Bartolina Sisa. Fueron el inicio de una vida que no me había propuesto, pues siempre estuve ligada a los círculos de antropólogos, historiadores, arqueólogos y sociólogos, en debates sobre el país y la historia. No había una idea muy clara de este país indígena que hoy juega cartas de primer nivel. En los 70, el tema indígena era muy marginal dentro de la política. Ninguna línea que venía de afuera hacía una lectura en profundidad del país y había un grupo de gente que investigábamos y leíamos la realidad desde otra percepción.
¿Esa vivencia influyó en tu música? A los 15 años ya tenía poncho, fumaba Astoria, viajaba en camiones, iba a los pueblos y me relacionaba con el mundo rural, todo estaba enmarcado en una poética. De ahí fui militante, caí presa y fui al exilio. Lo que no pensaba era que iba a ser una cantante profesional. A veces, la profesión te cae encima; la música ha sido muy connatural con mi propio espíritu. Desde los nueve años que toco guitarra y canto. Vengo de una familia de músicos; mi abuelo y mi bisabuelo son compositores y mis dos abuelas se juntaban a cantar yaravís a la tercera, es decir, a dos voces.
Pero el canto político fue diferente. Cantar en la universidad era expresar públicamente algo que yo hacía de manera privada en guitarreadas y reuniones de familia. Cuando volví del exilio para defender las tres materias que me faltaban para terminar Sociología (1981), unos amigos me llevaron a Discolandia y me hicieron grabar un disco. Salió el 82 y yo regresé a México. El exilio fue muy doloroso. Vivía pendiente de que se diese la apertura para volver. Cuando regresé, el disco estaba en el primer lugar del ranking de la Panamericana con el Te quiero de Benedetti. Entonces fui invitada a cantar allí, a cantar allá, luego a Berlín, a Moscú, a Checoslovaquia, a Bulgaria... a cantar a festivales muy grandes donde estaban Mercedes Sosa, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, León Gieco y muchos más.
¿Cuándo empezó a trabajar en la investigación musical? Era el 86 y tenía que defender mi tesis El impacto de la Guerra del Chaco en la música boliviana, que consiste en ver de qué manera influye la guerra en el cotidiano y la sensibilidad de músicos y artistas. Defendí la tesis y me fui a Londres. Es una cosa de siete años en que yo aparezco y desaparezco. Di algún concierto cada año, pero nada permanente. Cuando volví el 88 presenté Todo cambia, que como arreglo y sonido creo que es un clásico latinoamericano, es algo que no pasa. A la vez hice Las huellas fecundas, que recoge la primera presentación al público de los resultado de la investigación de mi tesis sobre la Guerra del Chaco.
¿Qué sucedía con su carrera profesional paralela a la musical? Cuando pasó el impacto de la recuperación de la democracia y cuando la izquierda entró en crisis, echando por la borda los sueños de mucha gente con traiciones demasiado duras; la situación me afectó, porque se estaban dando las más abominables alianzas. Fue algo tan duro que tomé una distancia con la política. Volví a investigar y hacer música. Pero había una parte mía que no estaba completa: necesitaba hacer algo de manera más directa que combine con lo que es mi formación. Y era lo que ahora estoy haciendo como concejala, que me permite acercarme a la ciudadanía.
¿Cómo surge la invitación? Juan me invitó el 2004 cuando estaban por definir las personas que irían invitadas por él. Conversamos mucho, le pregunté de qué manera sería útil en su gestión y qué era lo que él esperaba que haga. No había ninguna condición. Los siete concejales venimos de distintas tradiciones y una visión motivada a trabajar con la ciudadanía. Es ideal lo que estoy viviendo, reconociendo que es un trabajo muy difícil.
¿Cómo influye la concejala en la cantante y viceversa? Este es un trabajo genial. Estoy segura de que de aquí para adelante iré con una guitarra y cuando tengamos una reunión con vecinos o gremiales, cantaré además de hablar, porque eso es lo que yo he hecho y por lo que yo estoy aquí. Es algo que la gente sabe. A veces se separan las cosas y se piensa que soy la Jenny concejala y no la que canta. Soy la misma. Estoy aquí porque soy, he sido y seré cantante. Eso hizo que la gente me reconozca. Y estoy para cantar de nuevo.
¿Cómo ha cambiado tu música luego de estas diferentes vivencias? El Concejo crece porque yo estoy ahí cantando, es la concejala que está ahí. He pensado en que tengo que componer un disco que se llame la Ordenanza o la Minuta, que es una manera de crear conciencia de que existen posibilidades de tener injerencia directa en el desarrollo de nuestras comunidades.
En relación a mi música, ha cambiado en el sentido más técnico, no en de las ideas, no en el del corazón. Por supuesto vienen siendo las ideas de hoy, y hoy la democracia es lo principal. Si antes yo creía que la revolución por la vía violenta era la que iba a darnos un mundo mejor, hoy me doy cuenta que no es así. Eso jugó su rol en su momento histórico, pero es lo que uno va procesando en la vida. Hoy podemos convivir los diferentes, los que pensamos distinto, porque éste es un mundo maravillosamente diverso.
El perfil
Jenny Cárdenas nació un 16 de julio en la ciudad de La Paz. Es socióloga de profesión, realizó una maestría en Musicología en Río de Janeiro (Brasil) y un doctorado en Antropología en Saint Andrews (Escocia). Tiene grabados hasta el momento siete discos, tres que quedaron inéditos y cuatro nuevos proyectos. Es concejala del municipio de La Paz hace dos años como suplente de Juan del Granado. A mediados del próximo mes de marzo, la artista presentará una caja con cinco CD no publicados y un disco de estudio nuevo. Entre los trabajos de la casa figuran El cazador solitario (una obra en homenaje a Benjo Cruz), Otro cantar (material grabado por Sergio Claros en Pro Audio en los años 90), Las huellas fecundas (el primer acercamiento a la música de la Guerra del Chaco), un disco inédito en guitarra y voz y aquel que se grabó en Londres. Además, se presentará el nuevo disco de estudio que contendrá 15 canciones entre composiciones propias y canciones que ha interpretado una sola vez.
La evolución
Mi música ha cambiado en el sentido técnico, no en las ideas, no en el corazón.