El Museo Paleontológico Arqueológico comenzó la construcción de réplicas de los mamíferos prehistóricos en miras de un nuevo parque.
Texto y Fotos: Javier Badani Ruiz
Un mastodonte se escondió por siglos en el hogar de la familia Villavicencio. Y claro, nadie se hubiese dado cuenta de su singular presencia si no fuera por los movimientos de tierra realizados en el patio de la casa, los que terminaron con el milenario letargo del coloso prehistórico.
Hoy, los restos fósiles de este cuvieronius tarijensis —que pobló la Tierra mucho antes de la llegada del hombre y que medía aproximadamente unos 4,5 metros de largo—, tienen una nueva residencia: el Museo Nacional Paleontológico Antropológico de Tarija.
Antecesor del elefante actual, el gigante luce sus antiguas glorias en la sala principal del repositorio gracias a los técnicos del museo que reconstruyeron, a partir de los restos existentes, el restante 80 por ciento de su estructura ósea.
Al igual que este mastodonte, otras especies mamíferas prehistóricas que poblaron el valle tarijeño hace más de 50.000 años podrán ser apreciadas en su contexto original en las salas del museo cuando el proyecto de ampliación, que incluye aumentar los espacios de exposición, convierta al repositorio en un parque paleontológico.
Reviviendo a los gigantes
No se extrañe si encuentra en una cocina tarijeña restos de algún animal prehistórico. La creencia criolla dicta que cada ama de casa debe tener ´un fósil en la cocina para que no falte la comida´. Para el geólogo Freddy Paredes Ríos este hecho no es casual pues la cuenca de Tarija es conocida por investigadores de todo el mundo debido a los yacimientos de osamentas fósiles que se hallan bajo la tierra.
´En los sedimentos de este departamento se halla escrita toda la secuencia del tiempo geológico de nuestro planeta desde el inicio de los tiempos´, asegura el también director del Museo Paleontológico.
En el siglo XVII, la élite científica europea visitaba la región del actual departamento Tarija en misiones que trasladaban hasta el Viejo Mundo valiosas piezas fósiles. Esos restos aún se exponen en varios museos de ese continente.
Para frenar la salida de fósiles, en 1940 la Alcaldía de este departamento decidió crear el Museo Paleontológico. Sin embargo, las puertas del repositorio se abrieron 19 años después, en 1959. En la actualidad, este recinto depende de la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho y de la Prefectura.
Entre los materiales óseos de mamíferos prehistóricos se encuentran restos de los glyptodontes, relacionados lejanamente con los armadillos. Con sus 1,5 metros de altura en posición erguida, este gigante se defendía de sus rivales con un caparazón rígido.
Además, el museo cuenta con restos fósiles del megatherium, considerado el perezoso terrestre más grande de la prehistoria.
Con un peso de tres toneladas y una longitud de seis metros, este animal se ha convertido en un desafío para Sebastián Romero y Elizabeth Villanueva, los encargados de la construcción de las réplicas de los milenarios especímenes.
´El desafío es enorme. La elaboración de cada pieza toma dos días y muchas veces se requiere del apoyo de un escultor que realiza las piezas faltantes a partir de los fósiles encontrados. Dentro de ocho meses los visitantes podrán disfrutar del esqueleto completo de un megaterium de cuatro metros de alto´, asegura Romero.
El moldeado de cada hueso se realiza con caucho siliconado y luego se desarrolla su laminado con fibra de vidrio y resina. Finalmente, una estructura metálica conecta y sostiene las piezas.
Un parque prehistórico
Sólo basta recorrer los ambientes del museo para constatar que los ambientes de la calle General Trigo han quedado pequeños para albergar las extensas colecciones científicas.
Además de las piezas paleontológicas, el museo cuenta con un vasto material arqueológico, donde se destacan piezas líticas y de alfarería de la llamada cultura Tarija.
Por otro lado, una amplia colección de minerales, donada por la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), comparte una de las salas con muestras petrográficas.
Con todo, más de cuatro toneladas de objetos se hallan archivadas en los depósitos de este repositorio, asegura Freddy Paredes.
Por esta razón, la dirección del museo proyecta la construcción de un nuevo espacio de exhibición que contará, además, con un parque natural donde se pueda exponer con comodidad las réplicas de mamíferos prehistóricos.
´Para niños y jóvenes, un grupo de huesos esparcidos en su cocina no significa nada. Pero ver al animal en su tamaño original es toda una aventura´, concluye Paredes.