La normalidad retornó ayer de manera parcial a Cochabamba, luego que la semana pasada fue el epicentro de las protestas de los cocaleros y otros tres sectores, que generaron enfrentamientos y dejaron a dos personas muertas, más de 200 heridos y millones de dólares en perdidas.
La banca que estuvo cerrada durante cuatro días y las instituciones privadas y públicas que se habían cerrado durante los últimos días hábiles de la semana pasada atendieron al público.
Las entidades financieras recibieron la visita de decenas de personas que hicieron largas filas para realizar todo tipo de trámites. “Hay cola para todo”, decía una usuaria ante la demanda de los servicios. Sin embargo, los bancos y mutuales trabajaron con sus puertas abiertas a medias.
El transporte público volvió a salir a las calles de manera masiva luego de que el jueves habían decidido replegar sus unidades por falta de garantías. Ayer se vieron micros, trufis, taxis y minibuses.
Lo mismo ocurrió con oficinas, fábricas, edificios públicos, mercados y restaurantes. Los centros de abasto de comestibles y los mercados populares tenían más compradores que en un lunes normal, se pudo ver que muchos productos como el tomate y la carne escaseaban o que otros productos habían incrementado su precio como la arroba de zanahoria que se vendió hasta en ocho bolivianos cuando su precio era de tres a cuatro.
Los que todavía registran grandes pérdidas son los negocios que están ubicados en la plaza principal 14 de Septiembre y los cercanos a este centro, que continúan cerrados por la presencia de campesinos y miembros de cuatro organizaciones sociales, que mantienen una vigilia pacífica para exigir la renuncia del prefecto Manfred Reyes Villa. Redacción Cochabamba